Se acabó. Después de apenas cinco meses, Natalia Duco dejó de ser ministra del Deporte. La noche de este jueves 13 de agosto, el Presidente José Antonio Kast confirmó su salida del gabinete junto con la del subsecretario Andrés Otero, cerrando una de las administraciones más turbulentas desde la creación de la cartera.
Duco se marcha, además, como la ministra peor evaluada del gabinete de Kast. Una situación especialmente llamativa para el Ministerio del Deporte, una cartera que independientemente del gobierno de turno suele mantenerse alejada de las grandes disputas políticas y cuyos titulares rara vez aparecen entre las autoridades con mayor rechazo ciudadano.
Los problemas comenzaron incluso antes de asumir el 11 de marzo. La Hora de King Kong reveló que Duco continuaba vinculada a la beca Proddar pese a llevar cerca de 15 meses sin competir oficialmente. Solo después de la publicación, la entonces futura ministra anunció públicamente su renuncia al beneficio.
Aquella controversia terminó anticipando lo que vendría. Ya instalada en el Ministerio, comenzaron los cuestionamientos por sus intervenciones en materias correspondientes al Instituto Nacional de Deportes y la Subsecretaría, incluyendo decisiones relacionadas con el Club de Tenis del Estadio Nacional.
El alto rendimiento tampoco quedó fuera de los conflictos. Duco buscó impulsar modificaciones pese al trabajo que venía desarrollando Plan Olímpico y tuvo diferencias con Felipe Garrido, secretario ejecutivo del organismo y metodólogo que años atrás había participado en el proceso que terminó con la sanción por dopaje de la entonces atleta.
A eso se agregaron diferencias con el Comité Paralímpico de Chile, el Comité Olímpico de Chile y Olimpiadas Especiales. También comenzaron a aparecer cuestionamientos por sus formas, incluyendo un episodio en el que increpó a gritos a dirigentes del rugby durante una reunión en presencia de representantes de la Municipalidad de La Reina.
Pero uno de los conflictos que terminó exponiendo públicamente su gestión fue el caso BTS. La negociación para realizar los conciertos de la banda surcoreana en el Estadio Nacional derivó en un enfrentamiento con DG Medios y abrió una nueva crisis respecto de la utilización del principal recinto deportivo del país.
The Clinic reveló posteriormente detalles de una reunión entre Duco y Carlos Geniso, representante de DG Medios. Cuando desde la productora plantearon que avanzarían con la venta de entradas pese a no contar todavía con una definición del IND, la conversación terminó con un apretón de manos y la ministra señalando que así le gustaba hacer los tratos.
El episodio contrastó con la posición que adoptó posteriormente Duco cuando el conflicto explotó públicamente. En la etapa final, además, el IND terminó quedando fuera de instancias relacionadas con el informe de la productora y el análisis de las condiciones del césped, pese a ser el organismo encargado de administrar el Estadio Nacional.
Para entonces, Duco ya se había transformado en la ministra peor evaluada del gabinete. Sin embargo, todavía faltaba la controversia que terminaría definitivamente con su paso por el gobierno: una denuncia ante Contraloría por el eventual mal uso de un vehículo fiscal durante la noche del 23 de abril.
La respuesta oficial sostuvo que aquella jornada Duco había utilizado el vehículo para concurrir a una “reunión de trabajo” realizada en el domicilio particular de una exfuncionaria a honorarios del Ministerio. El documento enviado a Contraloría fue firmado por el subsecretario Andrés Otero y buscó justificar el carácter institucional del desplazamiento.
Entonces apareció el video publicado por La Tercera. Las imágenes mostraron que aquella denominada reunión de trabajo incluyó un asado, karaoke y personas consumiendo alcohol, poniendo en cuestión la explicación entregada al organismo fiscalizador y provocando una fuerte molestia en La Moneda.
Duco fue citada este jueves a Palacio y horas después llegó el desenlace. Kast decidió terminar con su permanencia en el Ministerio y la crisis también terminó con la salida de Otero, precisamente el subsecretario que había firmado la respuesta enviada a Contraloría por el episodio.
El final tiene una paradoja difícil de ignorar. Antes de asumir, Duco quedó cuestionada por mantenerse vinculada al Proddar pese a llevar cerca de 15 meses sin competir oficialmente. Cinco meses después, abandonó el gobierno en medio de otra controversia relacionada con el uso de recursos públicos.
Entre ambos episodios quedó una administración marcada por conflictos con organismos deportivos, intervenciones en decisiones del IND y la Subsecretaría, diferencias con dirigentes, cuestionamientos por sus formas, disputas alrededor del alto rendimiento y una crisis por BTS que terminó exponiendo las dificultades de su conducción.
Fueron apenas cinco meses. Un período extraordinariamente breve para acumular semejante nivel de desgaste en una cartera que, gobierno tras gobierno, acostumbraba mantenerse lejos de las grandes crisis políticas. Duco llegó como una de las figuras más reconocibles del gabinete de José Antonio Kast y terminó saliendo como su ministra peor evaluada.