Benjamín Chandía, sin querer y de manera injusta, expuso los problemas estructurales del fútbol chileno. Con 23 años recién cumplidos se quedó con el premio al "Mejor Futbolista Joven" en la Gala organizada por TNT Sports, demostrando que a la hora de categorizar a los proyectos del futuro, la regla obligatoria de jugar con un 21 en cancha no da resultados.
Y el problema no es del jugador de Coquimbo Unido, que realmente tuvo una buena temporada 2025. Jugó 39 partidos, fue titular casi indiscutivo en el super campeón, anotando 3 goles y dos asistencias. Números que tampoco son extraordinarios para ganar un premio al mejor de la temporada. Pero la ausencia de otros candidatos es el problema de fondo.
Por ejemplo, ninguno de los convocados al Mundial Sub 20 que se jugó en Chile podría haber aparecido en ese listado. Ian Garguez de Palestino fue el más regular en su club, con buenos números: 26 partidos jugados, con el 50% de los minutos posibles disputados en el campeonato nacional, sumando 3 goles y 2 asistencias. Esperable para un jugador que ya cumplió 20 años.
Rodrigo Godoy de O'Higgins también fue regular en los 11 de Paqui Meneghini, sobre todo en gran parte de la primera rueda. En las primeras 17 fechas fue fijo por la punta izquierda, aportando velocidad y asistencias (3) y demostrando un nivel competitivo para la primera división. El puntero de 20 años se pinchó tras el Mundial (donde no era tan considerado por Córdova) y terminó aquejado de lesiones.
De ahí no mucho más. Por ejemplo Agustín Arce no apareció en el equipo titular de Deportes Limache ni cuando necesitaban sumar minutos sub 21 y sabiendo que el formado en la U lo hacía por dos. "Su ausencia de casi dos meses por el Mundial le pasó la cuenta", admitió Víctor Rivero en este portal. Córdova lo convocó de todas formas para la gira por Rusia, sembrando dudas por el peso de Vibra Futbol a la hora de conformar las plantillas.
Un broche de oro para un año cargado de dudas sobre el futuro de la selección nacional. El Premio del Mejor Futbolista Joven lo ganó Chandía con 23 años. Un síntoma de que algo no se está haciendo bien en la formación de jugadores y de que la regla de minutos obligatorios de poco está sirviendo.