El clásico universitario de este sábado ya tiene juez definido: Diego Flores. Un nombre que llega con antecedentes concretos en la previa, tanto desde los números como desde las polémicas recientes que han marcado su actuación en el fútbol chileno.
En el caso de Universidad de Chile, el dato es contundente. Los azules acumulan 11 partidos dirigidos por Flores, con 6 triunfos y 5 empates, sin conocer la derrota. No se trata solo de un invicto estadístico, sino de un registro donde la U ha logrado imponerse en más de la mitad de los encuentros, sosteniendo una tendencia favorable cada vez que el árbitro ha estado a cargo.
Universidad Católica, en cambio, presenta un historial distinto. Bajo el arbitraje de Flores, los cruzados suman 7 partidos, con 4 victorias, 1 empate y 2 derrotas, un rendimiento más irregular y que incluye caídas que rompen cualquier lectura de dominio claro.
Pero más allá de los números, el contexto reciente instala otro foco. En este 2026, Flores ya estuvo en el centro de la discusión tras el 0-0 entre la U y Palestino, donde anuló un gol de Matías Zaldivia en una jugada que generó debate por la interpretación arbitral. A eso se suma su presencia en el Audax Italiano 3-4 Universidad Católica, un encuentro también marcado por cobros discutidos y cuestionamientos al criterio disciplinario.