A menos de un mes que comenzara el Mundial de Fútbol uno de los mercados más grandes estaba sin transmisión de televisión. La empresa de comunicaciones estatal de China Media Group, que llega a más de 1.400 millones de espectadores, se había negado a pagar el monto que exigía la FIFA, 300 millones de dólares por considerarlo desproporcionado.
El argumento de CCTV (la cadena que transmitirá) era que la mayoría de los partidos se darían entre la medianoche y las seis de la mañana. Además, China ni siquiera está clasificada. El secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, además de otros ejecutivos del organismo viajaron a Beijing para intentar solucionar el problema aprovechando la visita del presidente de Estados Unidos Donald Trump.
Según el diario chino The Paper en primera instancia la FIFA bajó el precio de los derechos a 150 millones, luego a 120 millones y terminaron aceptando "apenas" 60 millones de dólares. "La asociación abarca la Copa Mundial de 2026, la Copa Mundial de 2030, la Copa Mundial Femenina de 2027 y la Copa Mundial Femenina de 2031", informó oficialmente CCTV sobre un acuerdo que incluye la transmisión por televisión, internet y dispositivos móviles.
Ahora la FIFA tiene que arreglar otro entuerto: los derechos de televisión para la India, más habitantes que China, que todavía no están cerrados. La diferencia es que en India es una negociación con empresas privadas.