Walter Lemma ya es el nuevo entrenador de Deportes Concepción. En su presentación, el argentino intentó marcar territorio con una frase potente: “Hoy estamos abajo, pero no vine solo a pelear el descenso”. Una declaración que busca proyectar ambición en medio de un escenario adverso. Sin embargo, sus números recientes abren inevitablemente otra lectura.
Porque su paso por Unión La Calera no terminó bien. Más allá de los 48 partidos dirigidos y un rendimiento global cercano al 41%, lo que pesa es su cierre: en sus últimos 20 encuentros apenas sumó 14 puntos de 60 posibles, con un rendimiento de 23,3%. Una caída sostenida, con 12 derrotas en ese tramo, que terminó por desgastar su proceso y provocar su salida anticipada, antes de cumplir contrato.
El desplome no fue solo estadístico. Fue futbolístico. Un equipo que perdió solidez, que recibió goleadas como el 0-4 ante Universidad de Chile y que encadenó ocho partidos sin ganar en el tramo final. Cambios constantes de esquema —línea de tres, 4-2-3-1, rombo— sin respuestas claras. Un ciclo que no encontró soluciones y que se fue apagando fecha a fecha.
Con ese antecedente reciente, su llegada a un club con historia como Deportes Concepción instala una pregunta incómoda, pero necesaria. ¿Qué se evalúa realmente al momento de elegir un entrenador en Chile?
Lemma tiene un recorrido como ayudante de Gustavo Quinteros en Colo Colo, Tijuana y Vélez. Ese respaldo, sin duda, pesa. Pero como entrenador principal, su única experiencia terminó con un equipo en caída libre. Aun así, hoy asume en una institución tradicional, con presión, con gente y con urgencias.
El caso no es aislado. Responde a una lógica que se repite: técnicos argentinos, muchas veces sin trayectoria consolidada como primeros entrenadores, acceden a bancas relevantes en el fútbol chileno. No siempre por rendimiento, sino por redes, referencias o una validación casi automática del “sello argentino”.
Mientras tanto, entrenadores locales con mejores números o mayor recorrido quedan fuera del radar. En Collao, Lemma tendrá la oportunidad de revertir su historia reciente. Su discurso apunta alto. Pero el contexto es otro: un equipo en zona baja, sin margen y con la obligación inmediata de competir.