Hace 58 años que Racing no llegaba a la final de la Copa Libertadores. Habrá que sumar otro año más. El 0-0 en el Cilindro de Avellaneda, sumado al 0-1 en Maracaná, determinaron la eliminación del cuadro argentino en favor de Flamengo. El más afectado fue Gustavo Costas, mascota del equipo que le dio la única Copa a Racing en 1967, que ayer como técnico no pudo devolvérsela.
"Disculpen, no tenía ni ganas de venir pero tenía que pagar multa", dijo Costas cuando llegó a la sala de prensa. "Estábamos muy ilusionados. Lo de la gente fue extraordinario no sólo hoy sino todos los días. No lo pudimos lograr. A partir de mañana ya empieza otra etapa", intentó matizar. Pero luego se quebró y entre lágrimas señaló: "Defraudé a la gente".
El técnico de Racing es un espectáculo aparte cada vez que juega su equipo. Reclama hasta los laterales en contra, grita, salta, gesticula, se arrodilla. Anoche, cuando Vietto falló la última ocasión en los minutos finales rematando muy recto y permitiendo que Rossi la desviara al córner, Costas entró en erupción como un volcán activo. "Pudimos jugar bien, mal, perdíamos, pero el hincha tiene que estar re contento: lo representaron de la mejor manera ante un gran equipo. Allá ese gol sobre la hora te lo lamentás. Pero dejamos todo", dijo sollozando.