El sábado 30 de mayo nuestra web publicó la nota "La increíble voltereta de 92 querellantes de Sartor" donde, expediente judicial en la mano, se relataba que un número importante de los defraudados por la estafa piramidal donde está involucrado directamente el ex presidente de Universidad de Chile Michael Clark decidieron desistir de la acción judicial.
La nota planteaba varias preguntas sobre el desistimiento "Quedan demasiadas preguntas en el aire ¿Por qué desiste un grupo tan grandes de querellantes por el mismo no creíble motivo de "motivos estrictamente personales"? ¿Hubo algún un pago de por medio? ¿Qué pasará con los otros perjudicados por Sartor? Quedan capítulos por escribir en esta escandalosa historia".
A raíz del artículo recibimos una sentida carta de varios de los querellantes que tuvieron que bajar su causa. El motivo era mucho doloroso y terrible: los perjuicios ocasionados por Sartor los dejaron sin recursos para luchar en tribunales, quedando hoy en manos de la fiscalía, los jueces y la liquidadora Toesca.
Reproducimos la carta integramente:
1 de junio de 2016
Estimado Juan Cristóbal:
Leímos su columna publicada el 30 de mayo, titulada “La increíble voltereta de 92
querellantes de Sartor”. Nos dirigimos a usted porque el texto instala una duda que carece de fundamento y que es directamente injuriosa: la insinuación de que
habría existido algún tipo de pago o acuerdo que explicaría nuestra decisión de no continuar con determinadas acciones legales.
La razón, sin embargo, es mucho más simple y dolorosa. Muchas de las 92
personas afectadas ya no cuentan con los recursos necesarios para seguir
financiando una defensa judicial. No se trata de un arreglo ni de una negociación
oculta, sino de una consecuencia directa de haber perdido los ahorros de toda una vida.
Lo que usted describe como un “vuelco insólito” es, en realidad, una expresión
más del daño que esta situación nos ha provocado. La pérdida de nuestros
recursos ha dejado a muchas familias sin liquidez, con graves dificultades
económicas e incluso sin la posibilidad de costear la protección de sus propios
derechos. Que esa realidad dé pie a especulaciones nos parece, cuando menos,
injusto.
Por ello, le solicitamos que realice la necesaria rectificación de la información
entregada en el sitio web de su programa de actualidad deportiva.
Lamentablemente, la interpretación planteada sin fundamento en su columna ya
está siendo replicada en otros medios de comunicación, generando un perjuicio
emocional y reputacional difícil de dimensionar para quienes seguimos
enfrentando las consecuencias de este caso.
Saludos