La defensa de Michael Clark comenzó sus alegatos en la formalización del denominado caso Sartor con una tesis clara: desligar al empresario de las operaciones que están en el centro de la investigación y reducir su participación a un rol secundario dentro del grupo.
“Michael Clark no es Sartor, él jamás fue socio. Michael Clark jamás obtuvo una acción de Azul Azul”, plantearon al inicio de su exposición los abogados Bernardo Rosenberg y Karen Clark, quienes buscan evitar la aplicación de medidas cautelares gravosas contra el ex presidente de la concesionaria universitaria.
El argumento apunta directamente a separar a Clark de la estructura societaria y administrativa de Sartor. Según expuso su defensa, el empresario no fue socio de ninguna de las sociedades del grupo y tampoco tuvo poderes de administración en ellas. Además, los abogados aseguraron que Clark no participó en la aprobación de las operaciones realizadas entre 2023 y 2024 que hoy forman parte de los antecedentes investigados por el Ministerio Público.
La estrategia también aborda uno de los puntos más sensibles del caso: el control de Universidad de Chile. La defensa sostuvo que Clark “jamás ha adquirido una acción de Azul Azul”, pese a que actualmente es el máximo accionista de la concesionaria a través de sociedades vinculadas a su estructura empresarial.
Con estos antecedentes, Rosenberg y Karen Clark intentan instalar que su representado no tuvo un papel central en la denominada megaestafa investigada en el caso Sartor, sino una participación secundaria que, a juicio de la defensa, no justificaría las medidas cautelares solicitadas en su contra.
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