Damián Pizarro vive una de las caídas más abruptas de un futbolista chileno en el exterior en los últimos años. El atacante de 20 años acumula seis partidos consecutivos sin ser convocado en Le Havre, una señal evidente de que perdió completamente espacio en el plantel y que, por ahora, no forma parte de las prioridades deportivas del club francés.
Su temporada es prácticamente inexistente: apenas 16 minutos jugados en la Ligue 1 2025/26, un registro que describe a la perfección su rol marginal. El panorama es aún más preocupante si se amplía la mirada: desde que dejó Colo Colo y dio el salto a Udinese en 2024, Pizarro solo ha disputado 48 minutos oficiales entre ambos clubes, una cifra insólita para un delantero que llegó a Europa como proyecto de alta proyección.
A la marginación deportiva se suma un factor clave: la visión del entrenador. Didier Digard, técnico de Le Havre desde julio de 2024, ha sido tajante públicamente respecto al chileno. El DT declaró que Pizarro “aún no convence” y que su perfil “es distinto al que buscamos”, un diagnóstico que coincide plenamente con la realidad actual del delantero, quien suma seis partidos seguidos sin ser convocado. La falta de encaje en el modelo ofensivo del técnico francés explica, en buena medida, por qué el ex Colo Colo quedó relegado a un rol completamente secundario.
La sequía también pesa. No marca un gol oficial desde mayo de 2024, cuando anotó frente a Audax Italiano en el Estadio Monumental. Desde entonces, su estadística goleadora se detuvo por completo, reflejando un periodo prolongado de estancamiento futbolístico.
El presente de Pizarro es un caso simbólico de cómo una carrera emergente puede entrar en pausa sin previo aviso. Con 20 años aún tiene margen para recuperar ritmo, confianza y competitividad, pero la fotografía actual es dura: un delantero sin minutos, sin citaciones y sin goles. Un talento que partió como una apuesta europea… y que hoy parece completamente olvidado por el fútbol.