Cuando Damián Pizarro dejó Colo Colo rumbo a Europa, el diagnóstico era unánime: Chile estaba ante uno de los delanteros con mayor proyección de su generación. Potencia física, personalidad y apenas 19 años. Sin embargo, la realidad ha sido brutal. Dos temporadas después, el atacante vive una caída que parece no encontrar fondo.
Este jueves, desde Argentina informaron que el nuevo entrenador de Racing, Juan Pablo Vojvoda, no lo considera dentro de su proyecto deportivo. La dirigencia de la Academia busca poner fin anticipado al préstamo que lo vincula con el club hasta diciembre y, mientras no exista acuerdo, el chileno seguirá entrenando apartado de cualquier expectativa de protagonismo.
La situación resulta especialmente dura porque ni siquiera el cambio de entrenador logró modificar su panorama. Cuando Gustavo Costas perdió el cargo, algunos imaginaron una nueva oportunidad para el ex albo. Ocurrió exactamente lo contrario: Vojvoda llegó y rápidamente quedó claro que Pizarro no está en sus planes.
Los números explican gran parte del problema. En Racing apenas disputó seis partidos oficiales durante el primer semestre de 2026, acumulando cerca de 190 minutos, sin goles y con una sola asistencia. Su promedio de participación equivale a poco más de dos encuentros completos en seis meses.
Pero la estadística más impactante es otra. El último gol oficial de Damián Pizarro se remonta al 12 de mayo de 2024, cuando todavía vestía la camiseta de Colo Colo. Desde entonces pasaron más de 25 meses. Ni en Udinese, ni en Le Havre, ni en Racing volvió a encontrarse con la red.
El recorrido ha sido tan vertiginoso como preocupante. Salió de Colo Colo rumbo al Udinese, donde apenas tuvo participación. Luego fue cedido al Le Havre francés, experiencia que tampoco funcionó. Más tarde recaló en Racing buscando relanzar su carrera, pero el resultado fue idéntico. Entre Francia y Argentina apenas sumó minutos esporádicos y nunca logró consolidarse.
La pregunta inevitable es si el salto al extranjero llegó demasiado pronto. A los 19 años dejó Chile con apenas una temporada completa como profesional y sin haber terminado de desarrollar aspectos fundamentales de su juego. Lo que parecía una carrera destinada a despegar terminó transformándose en una sucesión de préstamos, suplencias y oportunidades perdidas.
Hoy, con apenas 21 años, Pizarro sigue teniendo tiempo para reconstruir su trayectoria. Sin embargo, la realidad es inapelable: no tiene espacio en Racing, Udinese tampoco parece verlo como una alternativa y su futuro inmediato es una incógnita. Lo que alguna vez fue una de las grandes promesas del fútbol chileno atraviesa una caída libre que ya se extiende por más de dos años. Y mientras el reloj sigue avanzando, los goles siguen sin aparecer.