La mañana en el complejo Celeste comenzó con un aire distinto. La Asociación Uruguaya de Fútbol convocó de manera extraordinaria a Marcelo Bielsa a una reunión considerada determinante para su futuro al mando de la selección charrúa. Tras la goleada sufrida ante Estados Unidos y el creciente ruido interno, el encuentro se transformó en una verdadera cumbre de emergencia para evaluar la continuidad del entrenador.
El Comité Ejecutivo llegó en pleno y, antes de escuchar al rosarino, recibió la exposición del director de selecciones, Jorge Giordano, quien presentó un informe respaldando la permanencia del técnico. Su postura busca defender la línea de trabajo iniciada hace poco más de un año y que, según su visión, aún tiene sustento para desarrollarse pese a los últimos tropiezos.
Bielsa arribó pasadas las 10:30 horas y se sumó al diálogo con los dirigentes para exponer su diagnóstico en medio de una atmósfera enrarecida. El análisis apunta tanto al duro traspié deportivo como a la tensión acumulada en el entorno de la selección, que en los últimos días elevó el tono de las críticas y puso al proceso en el foco.
Dentro del Comité Ejecutivo no hay unanimidad. Algunos miembros deslizaron la necesidad de “revisar profundamente” el trabajo reciente, mientras otros pidieron calma ante la presión externa. La consigna era clara: escuchar, debatir y tomar una decisión sin precipitarse ante la tormenta mediática.
La última palabra, como es habitual, recaerá en el presidente Ignacio Alonso, quien deberá cerrar el debate interno y definir si Bielsa continúa o si Uruguay inicia un nuevo ciclo. Por ahora, lo único cierto es que la AUF vivió una de sus jornadas más tensas y que el futuro del rosarino pende, por primera vez, de un hilo real.