Otra vez las alineaciones indebidas sacuden al fútbol chileno. Otra vez un conteo mal ejecutado puede alterar la tabla, el mérito deportivo y el destino de un club. La denuncia presentada por Everton contra Unión La Calera instala una preocupación que no es nueva: el cumplimiento estricto del reglamento sobre extranjeros simultáneos en cancha.
El antecedente más dramático ocurrió en 2009.
El 8 de noviembre de ese año, Rangers de Talca visitó a Cobreloa en Calama peleando la permanencia. En el entretiempo, el técnico Óscar del Solar ordenó el ingreso de Lucas Ojeda. El movimiento, aparentemente táctico, dejó al equipo con seis extranjeros en cancha, cuando las bases de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional permitían un máximo de cinco.
Durante varios minutos coincidieron Mariano Celasco, Pablo Vranjican, Roberto Bonet, Eduardo Dos Santos, Ezequiel Brítez y el propio Ojeda. El error fue advertido tarde. La infracción ya estaba consumada.
El Tribunal de Disciplina aplicó la norma sin margen interpretativo: resta de tres puntos y multa. En la tabla anual, Rangers pasó de 38 a 35 unidades. Ese ajuste administrativo lo envió a Primera B. No descendió por diferencia de goles ni por una derrota definitiva en cancha. Cayó por secretaría.
Pero el episodio no terminó ahí.
El club, que se encontraba en quiebra y bajo administración de un síndico, intentó impugnar la sanción ante la justicia ordinaria. Esa decisión generó el momento más crítico del conflicto: la intervención de la FIFA. El ente rector advirtió que, si no se retiraba la acción judicial, la federación chilena podía ser suspendida internacionalmente.
En noviembre de 2009, Chile ya estaba clasificado al Mundial de Sudáfrica 2010. El riesgo era enorme. Finalmente, el recurso fue desistido y el descenso quedó firme.
Desde entonces, el caso Rangers quedó como la advertencia más severa sobre el impacto de una alineación indebida. No se trata de un tecnicismo. No es un detalle administrativo. Puede redefinir un campeonato.
Hoy, con la denuncia de Everton contra Unión La Calera, el recuerdo vuelve a instalarse. El fútbol chileno ya sabe que una planilla mal ejecutada puede tener consecuencias deportivas y políticas profundas. El fantasma de Calama 2009 reaparece cada vez que el reglamento vuelve a estar en el centro de la discusión.