Racing atraviesa uno de los momentos más oscuros de los últimos años. El empate 2-2 ante Caracas en el Cilindro no solo selló una eliminación vergonzosa de la Copa Sudamericana, sino que terminó de confirmar el derrumbe de un equipo que hace apenas seis meses jugaba semifinales de Copa Libertadores y hoy aparece completamente perdido futbolística e institucionalmente.
La Academia quedó afuera con una fecha todavía por disputarse en la fase de grupos. Y lo hizo contra un rival venezolano que aprovechó cada error de un equipo sin confianza, sin identidad y golpeado desde todos los frentes. El conjunto de Gustavo Costas arrancó perdiendo al minuto con un autogol de Gabriel Rojas, logró reaccionar con tantos de Gastón Martirena y Adrián “Maravilla” Martínez, pero volvió a desmoronarse en el segundo tiempo hasta sufrir el 2-2 definitivo a los 74’.
El problema para Racing ya no parece ser un mal resultado aislado. El equipo acumula errores groseros, cambios constantes de esquema y una sensación permanente de improvisación. Costas perdió estabilidad, perdió funcionamiento y también perdió respaldo futbolístico. La eliminación ante Caracas se suma a la caída frente a Rosario Central en los playoffs locales y deja al entrenador viviendo su momento más delicado desde que regresó al club.
En Avellaneda las críticas ya apuntan en múltiples direcciones. La dirigencia es cuestionada por un mercado de pases que no logró sostener el nivel competitivo del plantel, mientras varios refuerzos directamente no funcionaron. También aparecen tensiones internas dentro del grupo y futbolistas históricos que empiezan a mostrar señales de desgaste en medio de una temporada que se derrumbó demasiado rápido.
Uno de los casos que más llama la atención es el de Damián Pizarro. El delantero chileno nuevamente ni siquiera apareció en la convocatoria de Racing, pese al pésimo momento ofensivo del equipo y a la necesidad urgente de variantes. El ex Colo Colo desapareció completamente de la consideración de Gustavo Costas y su presente empieza a transformarse en un problema silencioso dentro de un plantel cada vez más tensionado.
El escenario es complejo para Racing. Sin competencia internacional para el segundo semestre, lejos de la pelea en la tabla anual y con la Copa Argentina como único objetivo importante, el club entra en semanas decisivas. Costas quedó contra las cuerdas y la sensación en Avellaneda es que el proyecto que hace pocos meses ilusionaba a todos hoy navega completamente a la deriva.