En una conferencia marcada por la incomodidad acumulada tras semanas de cuestionamientos, Nicolás Córdova decidió responder con claridad y dureza. El entrenador defendió con fuerza su gestión en las selecciones juveniles y afirmó que, pese a los resultados adversos en el Mundial Sub-20, el proceso avanza como debe.
“Sabíamos muy bien que el lugar al que veníamos era difícil. Los cambios necesitan tiempo, pero nosotros estamos súper tranquilos y muy conscientes de que vamos por un muy buen camino”, sostuvo de entrada. Luego profundizó en esa idea: “En todos los lugares donde hemos estado nos dicen que están gratamente sorprendidos con el proyecto y con cómo se va encarrilando”.
El técnico insistió en que los resultados no son el único parámetro. “Es fácil apuntar a las derrotas, pero nosotros estamos apuntando a la construcción de un proyecto. Y el proyecto son ellos, los jugadores. Lo más importante es su desarrollo”, enfatizó. Para Córdova, competir en Sub-20, Sub-17 o incluso en duelos amistosos como el que jugarán ante Rusia “es parte del roce necesario para que Chile vuelva a los mundiales adultos”.
También dedicó tiempo a enfrentar lo que considera ataques injustos desde el exterior. “No me voy a hacer cargo de lo que dicen personas que no están acá adentro. A mí me importa lo que dicen mis pares, los jefes técnicos de los clubes y la gente que trabaja con nosotros”, recalcó. Y lanzó una frase directa que marcó el tono de la conferencia: “Me molesta cuando se miente. Cuando se critica, se entiende; cuando se miente, es más feo, porque ahí ya se cruza una línea que no se debería cruzar”.
Consultado por la situación de Erick Pulgar, Córdova fue categórico al cortar versiones externas. “Es súper simple: estuvo lesionado después del Mundial de Clubes, volvió a jugar, está tomando ritmo y creemos que era más importante que pudiera estar en la final que tiene ahora. Erick está absolutamente consolidado y completamente insertado en la selección”, explicó.