Chile cerró con una nueva derrota ante Perú su participación en el fútbol masculino de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La Roja cayó 2-1 en Rosario en la definición por la medalla de bronce y terminó fuera del podio, en una campaña donde los problemas de funcionamiento terminaron pesando incluso más que los resultados.
Perú abrió la cuenta a los 20 minutos mediante Piero Cari y consiguió manejar la ventaja ante un Chile que, a diferencia de lo ocurrido en semifinales, tuvo mayor presencia ofensiva y generó oportunidades para empatar. Sin embargo, nuevamente le faltó claridad para transformar esos acercamientos en goles.
El golpe que parecía definitivo llegó a los 64'. García cabeceó el balón hacia atrás y Orellana terminó enviándolo contra su propio arco para establecer el 2-0. Chile siguió buscando, tuvo incluso un remate en el palo y encontró el descuento recién a los 87 minutos, cuando Cristian Rocha marcó el 2-1 que volvió a meter a la Roja en el partido. No alcanzó.
La derrota confirmó además una tendencia durante el torneo. Chile ya había enfrentado a Perú en la fase de grupos y también había perdido, aquella vez por 2-0. En cinco presentaciones, el equipo de Sebastián Miranda solamente pudo vencer a Panamá, por 4-1, y Colombia, por 3-2. A eso se sumaron las dos caídas frente a los peruanos y el 1-0 sufrido ante Paraguay en semifinales.
Precisamente aquel partido ante Paraguay dejó probablemente la imagen más preocupante de toda la participación chilena. La Roja fue ampliamente superada, pasó largos momentos prácticamente sin tener la pelota y mostró enormes dificultades para construir juego ante un rival que controló el encuentro. El marcador terminó siendo estrecho, pero el desarrollo expuso diferencias mucho mayores.
Ante Perú hubo una mejoría, especialmente por la capacidad de Chile para acercarse al arco rival y mantenerse con vida hasta los últimos minutos. Pero nuevamente aparecieron los problemas para imponer condiciones y encontrar soluciones cuando enfrente hubo un equipo ordenado, capaz de cerrar espacios y administrar una ventaja.
Chile se marcha así de Rosario sin medalla y con un balance que obliga a mirar más allá del cuarto lugar. Dos victorias en cinco encuentros, dos derrotas ante Perú y una semifinal en la que fue ampliamente superado por Paraguay dejan una señal de alerta para el equipo de Sebastián Miranda: más que el resultado final, lo que preocupa es la forma en que Chile compitió cuando aumentó la exigencia.