La presión sobre Gianni Infantino continúa aumentando. A la dura respuesta de la UEFA se sumó este miércoles la Asociación de Clubes Europeos (EFC), además de Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol, organismos que cuestionaron el proyecto de la FIFA para crear una filial encargada de explotar comercialmente el Mundial, iniciativa que muchos interpretan como el primer paso hacia una privatización parcial del torneo más importante del planeta.
La EFC, presidida por Nasser Al-Khelaifi y que reúne a más de 850 clubes europeos, expresó su "gran preocupación" por la forma en que la FIFA presentó la propuesta. En un comunicado, criticó que una decisión de semejante impacto haya sido conocida por los actores del fútbol mundial únicamente a través de los medios de comunicación, sin un proceso previo de consulta.
"Como institución que representa a más de 850 clubes, cuyos jugadores y comunidades son participantes fundamentales en las competiciones de la FIFA, habría sido totalmente apropiado que se consultara plenamente a la EFC sobre una propuesta de tal magnitud", señaló el organismo, que además exigió procesos de gobernanza "más rigurosos y transparentes" para resguardar la estabilidad del fútbol mundial.
La reacción se suma al nuevo y durísimo comunicado emitido por la UEFA, que acusó a la FIFA de presionar a las federaciones nacionales para aprobar el proyecto mediante una oferta económica limitada en el tiempo. "La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos. Podemos hacer crecer el fútbol de la forma correcta. Es hora de dar prioridad a federaciones, clubes, ligas, jugadores y aficionados", disparó el organismo presidido por Aleksander Ceferin.
El rechazo también llegó desde América. Concacaf manifestó estar "profundamente preocupada" por la falta de debido proceso y aseguró que conoció la iniciativa únicamente por la prensa y un comunicado oficial de la FIFA. La confederación insistió en que cualquier decisión de este calibre debe responder a principios de buena gobernanza y construirse junto a todas las partes involucradas.
En la misma línea se pronunció la Confederación Asiática de Fútbol, que calificó el proyecto como "preocupante" y lamentó que un asunto de semejante importancia se hiciera público sin haber sido discutido previamente con las confederaciones.
Pese a las críticas, la FIFA defiende la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa completamente controlada por el organismo que tendría como misión centralizar las operaciones comerciales y de eventos. Según explicó, el objetivo es aumentar la financiación destinada al desarrollo del fútbol por sobre los 10.000 millones de dólares. El plan contempla entregar hasta 40 millones de dólares por cada una de las 211 asociaciones miembro entre fondos extraordinarios y recursos del programa Forward para el ciclo 2027-2030, aunque la iniciativa aún debe ser aprobada por el Congreso de la FIFA.
Mientras tanto, la tensión sigue escalando. De acuerdo con la BBC, las 55 federaciones que integran la UEFA sostendrán durante esta semana una reunión de emergencia para analizar la propuesta de Infantino y definir una postura común frente a un proyecto que amenaza con abrir una de las mayores disputas políticas que ha enfrentado el fútbol mundial en los últimos años.