La negociación entre Sergio Ramos, Five Eleven y los principales accionistas del Sevilla Fútbol Club ha quedado prácticamente rota. Según transmiten fuentes de la negociación a El Correo de Andalucía, el grupo comprador ha desconocido el acuerdo suscrito en enero, y confirmado hace pocos días, hasta el punto de plantear una estructura completamente distinta a la pactada inicialmente modificando de forma sustancial los términos del acuerdo mencionado.
El origen de la operación se remonta al mes de enero, cuando se firmó una carta vinculante con Five Eleven y Sergio Ramos. Aquel documento fue interpretado como la mejor oferta existente para la compra del Sevilla y llevó a descartar otras alternativas que estaban sobre la mesa como la de Antonio Lappí y otras de un nivel económico similar. El planteamiento inicial contemplaba una inversión global de unos 450 millones de euros. De esa cantidad, alrededor de 290 millones iban destinados a la adquisición de aproximadamente el 85% del capital social, con unas 86.000 acciones incluidas en la operación. Además, se descontaban en torno a 90 millones vinculados a la deuda financiera neta y se exigía una ampliación de capital de 80 millones para reforzar directamente al club.
Sin embargo, en los últimos días comenzaron a aparecer los primeros escollos relevantes. El grupo comprador ya no pretendía abonar la operación al contado, sino establecer un calendario de pagos, todo según describen a El Correo de Andalucía. Además, solicitaba que las pérdidas del ejercicio 2025-26 fueran asumidas, al menos en parte, por los actuales dueños.
Las nuevas condiciones planteadas por el grupo representado por Sergio Ramos significan, en la práctica, cambiar de forma notable el desembolso total: de una operación global de unos 450 millones se pasaría a un desembolso de, aproximadamente 220 millones, sumando la ampliación de capital y la compra posterior de acciones. Así las cosas, la venta del Sevilla quedó en punto muerto.