Cuando en marzo de 2021 un hombre desconocido en el fútbol, Michael Clark, apareció como nuevo accionista mayoritario de Azul Azul al adquirir el 63.07% de Carlos Heller, en el medio hubo desconcierto ¿De dónde salió este joven empresario al que jamás se le vinculó ni con la U ni con la actividad? En esa misma época salió publicado en El Mercurio un extenso y poco creíble artículo donde se narraba las experiencias de Clark como hincha azul y su decisión de comprar el equipo una tarde en el Estadio Nacional, luego de un deslavado y triste empate sin goles con Everton.
Paralela a la compra de Azul Azul, decenas de inversionistas de sectores medios y altos, sobre todo jubilados con sus ahorros de toda la vida, decidieron apostar al fondo Leasing de Sartor Administradora de Fondos de Inversión. Este fondo prometía buena rentabilidad y liquidez. Lo mejor de ambos mundos. Entre las empresas que aparecían en este fondo estaba Inversiones Cerro El Plomo, de la cual en los registros de la Comisión del Mercado Financiero, no hay claridad sobre su configuración. Lo que sí se supo, recién en diciembre del 2024, es que Cerro El Plomo le hizo un préstamo al fondo de inversión privado Tactical Sports por 15,5 millones de dólares para la compra de Azul Azul en marzo de 2021.
La operación tenía el nombre de Michael Clark en cada una de las cuatro estaciones: Sartor AFI, Sartor Leasing, Inversiones Cerro El Plomo y Tactical Sports. Un camino larguísimo para comprar Universidad de Chile con dinero de inversionistas privados, (personas comunes y no grandes empresas), sin que ellos lo supieran y sin que Clark tuviera que arriesgar un peso de su bolsillo.
En el mega escándalo de Sartor AGF, uno de los mayores en la historia de nuestro país y llamado en el mundo empresarial el "Madoff chileno", la enrevesada e ilegal maniobra para obtener los fondos para la compra de Azul Azul es una arista pequeña y no la más importante. Estamos hablando una estafa de 400 millones de dólares, de los cuales se ya se perdió entre el 70% y el 80%. Pero es un buen ejemplo del manejo irregular e ilegal que hicieron los ejecutivos de Sartor, entre ellos Michael Clark, que utilizaron en negocios personales los dineros de inversionistas tan confiados como ingenuos.
Cuando la CMF intervino Sartor AGF en diciembre del 2024, proceso que continúa hasta hoy, Michael Clark rápidamente vendió las cuotas de Tactical Sports a Inversiones Antumalal, que tiene con su mujer, para despegarse del caso Sartor. El monto fue de 5,7 millones de dólares, apenas un tercio de lo que Cerro El Plomo, es decir Sartor Leasing, es decir Sartor AFI, le habían prestado a Tactical Sports el 2021 para comprarle las acciones a Heller. Intervino la CMF otra vez y obligó a Clark a hacer una OPA, la que resultó un gran fiasco y sólo intervino el 0.01% de las acciones.
Pero esta OPA, de haber sido existosa, no resolvía el problema e ilícito de fondo. ¿Quién respondía por los clientes que habían puesto su dinero en un fondo que suponía invertiría en leasings de inmuebles, maquinaria o automóviles y al final se utilizó para que Clark se autroprestara dinero para comprarse la U? El liquidador nombrado por la CMF, Ricardo Budinich, que ayer pidió la quiebra de Sartor AGF, embargó en mayo el 100% de las acciones de Azul Azul para rematarlas y devolverle el dinero a los incautos inversores del leasing que nunca supieron que estaba comprando la U. Es decir, estaban prestando su plata para que el gerente del empresa en la cual invertían se comprara la U.
El remate está trabado en la justicia, así como Michel Clark sigue maniobrando judicialmente para no pagar la multa de 2.500 millones de pesos que le puso la CMF y la sanción que le impediría participar en cualquier directorio por los próximos cinco años. Esta sanción, por ejemplo, debería obligarlo a renunciar a la presidencia de Universidad de Chile, cosa que no piensa hacer. Como ha sido todo en el caso Sartor, es mejor esperar tranquilos. La bola de nieve del "Maddoff chileno" no para de crecer.