A La Hora de King Kong llegó la siguiente carta del padre de un ex cadete de Santiago Wanderers, cuyo nombre nos reservamos, explicando la situación desesperada y abusiva que somete el cuadro porteño a los jugadores de las series formativas en caso de que no quieran seguir en el club. Un caso que no es aislado y se ha transformado en la norma del fútbol chileno según ha denunciado esta plataforma reiterada veces. Una maquinaria que exprime a futbolistas menores de edad, le saca hasta el último peso que pueden y siguen explotándolos aunque ya no les sirvan. Por favor lea con atención:
"Junto con saludar, quisiera exponer el caso de mi hijo.
Él se desempeñaba como cadete en Santiago Wanderers; sin embargo, el día 17 de enero se le informó que no continuaría en el club, indicando que debía buscar una nueva institución.
Tres días después, Everton le abrió las puertas, llamándolo para realizar pruebas. Actualmente, existe interés por parte de dicho club en acogerlo. No obstante, al momento de solicitar el pase, pese a tratarse de un jugador sin contrato profesional, se le está exigiendo la firma de un convenio.
Según lo establecido en dicho convenio, se obligaría a que el club que desee incorporarlo ceda un 40% de su pase a Santiago Wanderers. En caso de no existir acuerdo, se establece un pago de 500 mil dólares (aproximadamente $470.000.000), monto que, según se nos indica, debería ser pagado por mi hijo en un plazo de 72 horas en calidad de multa, por no haber obligado a un club a aceptar un convenio.
Cabe señalar que un jugador cadete no tiene la facultad legal ni contractual para obligar a una institución deportiva a aceptar términos o condiciones impuestas por terceros.
Por lo tanto, resulta improcedente exigir dicho pago bajo ese fundamento, considerando que la situación descrita escapa completamente de las capacidades y responsabilidades de un jugador en formación, cadete. lo cual, en la práctica, limita completamente sus posibilidades de continuar su desarrollo deportivo en otro equipo.
Cabe destacar que hemos agotado todas las instancias posibles para obtener el pase; sin embargo, tanto el abogado como el gerente deportivo de Santiago Wanderers, ambos pertenecientes a la familia Sánchez, nos han señalado que, si no se firma el convenio, no se otorgará el pase, lo que está impidiendo directamente su desarrollo futbolístico.
Además, actualmente nos encontramos en un proceso legal, habiéndo presentado un recurso de protección, y estamos a la espera de la citación del tribunal para conocer los próximos pasos del caso.
Agradecería la difusión de esta información para que se pongan en evidencia las malas prácticas de la familia Sánchez."
Ante el hecho, la familia del cadete interpuso un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Valparaíso. En él se señala que el jugador fue avisado el 16 de enero que no seguía en el club por parte de los entrenadores de cadetes Domingo Sorace y Osvaldo Cataldo y que le dijeron que se buscaran otro club y que el Santiago Wanderers enviaría la "libertad de acción" o "pase".
Sin embargo, pese a lo dicho por los entrenadores cadetes, cuando apareció la posibilidad de fichar en la sub 18 de Everton, el gerente del cuadro caturro Matías Sánchez envió un "convenio" de diez páginas exigiendo 500.000 dólares o el 40% del pase. Lo interesante de todo esto, y escandaloso, es que el cadete en cuestión es un futbolista amateur, que no ha tenido contrato profesional jamás, que no figura en los registros de jugadores profesionales y ni siquiera tiene una tasación de su pase.
De no prosperar la acción ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso tendremos un caso más, como van decenas en los últimos años, de jugadores cuya carrera es arruinada por dirigentes inescrupulosos y cegados por la codicia.