Este año la ANFP, cuestionada por esta medida, señaló que la idea no es sepultarla, pero sí tal vez bajar la edad. ¿Cuál es una buena edad para empezar a proyectar o dar más oportunidades a un joven?. 17, 18, 19 o 20 años.
Hoy los clubes deben tener un jugador que cumpla con ese límite el 70% de la temporada. Algunos lo cumplieron a cabalidad y otros terminaron a la rastra y con la soga al cuello como Limache, que gestionó de pésima manera los tiempos de sus jugadores. Además, algunos elencos nacionales se ampararon con la norma de sumar cuando sus figuras iban a la Roja. Eso sí, hasta ahora principalmente es con la Sub 20 aunque no jueguen.
Esta situación obligaría no sólo a cambiar las bases para el año que viene, sino que también a revisar los otros dos puntos: el minutaje en el torneo y los minutos por convocatorias a la selección chilena.
Para otros, sin la regla habría menos juveniles jugando porque el problema real es que los clubes y varias S.A no están invirtiendo en las series juveniles. Los torneos locales son cada año menos atractivos con una segmentación geográfica que sólo hace que los clubes rivales se vean más las caras en un año que las de sus propias familias. Y claro, lo que siempre se analiza, los “refuerzos” que llegan al Torneo son tales o sólo un número más que de paso es un obstáculo más para aquellos jóvenes talentos ocultos que están a la vera del camino esperando una oportunidad.
Un tema que inquieta más es que el fútbol chileno va caminando a paso agigantado, si es que ya no está, en dominio de los representantes.
Incluso está proyectado para sentarse en la testera de la ANFP en un futuro no muy lejano.
Otros recuerdan los ejemplos del pasado, no todo lo de antes era malo por cierto, para fomentar la proyección se necesita un Torneo como tal. Una idea, cambiar la vilipendiada y gangrenada Segunda División por un campeonato que sea de real visibilidad para los futbolistas. Claro habría que ver qué tipo de trabas colocaría el SIFUP por ejemplo, que saca el habla para algunos temas, pero para otros como la desaparición de clubes no se oye ni padre.
Tal vez dentro de un Brain Storm de ideas, una alternativa podría ser plantear la norma de manera inversa. Es decir, no restar los minutos y evitar castigos sino premiar en suma de uno o dos puntos a los clubes que fomentan más el uso de minutos. A ver si los fracasos de la sub 20 y 17, o no cumplimiento de objetivos permite al ente rector del fútbol dar más sentido a una regla que cada día está más torcida