Luego de un primer semestre horrible donde quedó fuera de todo, el entonces entrenador de Colo Colo, Jorge Almirón, dio más de una semana de vacaciones al plantel. Los jugadores salieron corriendo con maletas, toallas, trajes de baño y bronceador en buscar de cálidas playas lejos del frío invierno en Chile. El primero de todos fue el propio Almirón, quien rajó a un exclusivo balneario español en la isla de Formentera.
El segundo semestre demostró que estos días libres habían sido muy buenos para relajarse, pero un balazo en piés a la hora de jugar al fútbol. Tras una serie de malos resultados, el mismo Almirón salió de vacaciones permanentes. En el medio, Arturo Vidal intentó darse un asueto para jugar el Mundial de Clubes por el Pachuca. Todo muy serio.
El reemplazante del siempre sonriente Jorge Almirón fue un desconocido, en Chile, Fernando Ortiz. Serio, medido, amable, elegante, moderado en sus declaraciones, el joven entrenador argentino llegó con poco respaldo y muchas dudas desde el propio club. Para empezar, su continuidad depende de una evaluación que se le hará a final de temporada. En sencillo: si clasifica a la Sudamericana capaz que siga el 2026. Pero aún así no es segura su extensión. No sería raro que Ortiz tenga la maleta lista en el clóset.
Pese a su halo de seriedad y sus buenas maneras, tan distintas a la picardía villera de su antecesor, Ortiz parece no haber movido el timón un milímetro en Colo Colo. Le ha dado espacio a jugadores cortados como Riquelme y sacó a Pavez en favor de Méndez en la formación, pero las cosas siguen siendo más o menos iguales. O tal vez peores.
Colo Colo no mejora en la cancha y los malos hábitos fuera de ella se mantienen. Después del petardo contra Coquimbo, donde el equipo no fue capaz de generar una sola ocasión de gol en 35 minutos tras el gol pirata, se hubiera esperado un golpe de autoridad, una apretada de tuercas. Habían desaprovechado la gran oportunidad de arrimarse a Cobresal y a la clasificación para la Sudamericana 2025. Que es lo que va quedando este año. Pero no, el entrenador dio dos días libres que Vidal, siempre con la guaripola, aprovechó para tomárselos en Río de Janeiro.
Está claro, el plantel más elevado en la historia del fútbol chileno ya botó el 2025. Si se meten en la Sudamericana, que es el mínimo del mínimo visto lo invertido esta temporada, será porque son Colo Colo. Y la historia a veces te termina salvando el traste.