Claudio Aquino: inversión millonaria y rendimiento intermitente
El mediocampista argentino llegó como agente libre, pero Colo Colo desembolsó 1,8 millones de dólares en primas y lo convirtió en uno de los sueldos más altos del plantel. Su aporte en el torneo local incluye cuatro goles y dos asistencias en 21 partidos, pero en la Copa Libertadores su influencia fue casi nula. La paradoja es clara: alto costo salarial y escaso impacto internacional, justo donde se esperaba marcar diferencias.
Sebastián Vegas: un acierto defensivo en medio de la tormenta
El zaguero proveniente del Monterrey ha sido el refuerzo más sólido. Con 30 partidos disputados y tres goles, su adaptación fue inmediata. Llegó en calidad de préstamo con opción de compra, lo que minimizó el riesgo financiero. Deportivamente hablando su paso por Macul refleja una baja importante de rendimiento, más aún tomando en consideración el último choque ante la Universidad de Chile, en dodne fue expulsado a los 29', quedando en vilo su renovación de cara al 2026.
Salomón Rodríguez: la gran decepción
El delantero uruguayo es, sin dudas, el punto más bajo del mercado albo. Con apenas dos goles en 22 partidos y un costo de 1,2 millones de dólares por el 50% de su pase, Rodríguez simboliza la desconexión entre inversión y rendimiento. Su falta de peso ofensivo y la nula incidencia en la liga local han generado críticas transversales. Incluso la cláusula que habilita la compra del otro 50% parece una ironía ante su escasa continuidad en el once titular.
Víctor Felipe Méndez: eficiencia silenciosa
El mediocampista retornó desde Rusia por 800 mil dólares, una cifra inferior a su valor de mercado. Sin brillar, ha sido un aporte constante en el equilibrio del medio, sumando un gol y una asistencia en 24 encuentros. Su fichaje se ubica como el más eficiente en la relación costo-beneficio, aunque no alcanza para maquillar el fracaso colectivo.
Tomás Alarcón: proyección a futuro sin impacto presente
Llegó libre desde el Cádiz y apenas suma 396 minutos en cancha, sin goles ni asistencias. Sus números de precisión de pase (91,2%) y recuperación (60,5% de duelos ganados) hablan de calidad, pero su rol ha sido secundario en un mediocampo congestionado. Es una apuesta de bajo riesgo que podría rendir a largo plazo, pero que hasta ahora no incide en el presente inmediato.
Colo Colo invirtió cerca de 5 millones de dólares para potenciar su plantel en 2025, pero los resultados deportivos son inapelables: eliminaciones tempranas y un equipo sin identidad clara. El contraste entre fichajes de bajo costo y utilidad aceptable, frente a apuestas millonarias sin retorno, deja en evidencia una gestión desequilibrada. El centenario, que debía ser un año de grandeza, se tiñe de frustración y abre un duro cuestionamiento a la dirigencia alba.