Colo Colo se llevó un empate sin goles ante Audax Italiano por los octavos de final de Copa Chile en el Estadio Nacional. En un partido trabado, de pocas ocasiones y que terminó dejando la sensación de que el Cacique pudo hacer algo más, pero la falta de pericia volvió a ser protagonista. Los albos manejaron buena parte del encuentro, especialmente durante el primer tiempo, pero volvieron a encontrarse con dificultades cuando tuvieron que transformar la posesión y el control territorial en peligro real.
Dentro de ese escenario apareció Arturo Vidal como la principal figura del equipo de Fernando Ortiz. El volante tuvo uno de sus partidos más sólidos de los últimos meses, esta vez jugando retrasado y siendo prácticamente el punto de partida de Colo Colo. Estuvo firme en la marca, ganó prácticamente todos sus duelos individuales y además aportó claridad en la salida, buscando constantemente romper líneas con pelotazos largos.
La presencia de Vidal permitió que Colo Colo jugara durante varios pasajes lejos de su propio arco. El problema apareció unos metros más adelante. Ortiz apostó por Javier Correa y Maximiliano Romero como doble nueve, una fórmula que acumuló presencia dentro del área, pero que al mismo tiempo le quitó profundidad al equipo por las bandas. El Cacique tuvo gente por dentro, aunque le costó muchísimo abrir la cancha y encontrar espacios ante un Audax que se cerró bien.
De todas formas, los albos consiguieron fabricar sus mejores ocasiones antes del descanso. Tomás Ahumada apareció cuando fue necesario y terminó siendo determinante para mantener el cero, especialmente sobre el cierre del primer tiempo, cuando primero contuvo un cabezazo de Romero y luego respondió ante un remate cruzado de Correa.
Audax cambió su postura después del descanso. El equipo de Patricio Graff adelantó algunos metros, comenzó a disputar el partido más cerca del área alba y obligó a Eduardo Villanueva a responder. El arquero de Colo Colo tuvo dos intervenciones importantes y sostuvo a su equipo cuando los itálicos encontraron sus mejores momentos. Una de ellas llegó a los 64 minutos, cuando Oliver Rojas sacó un potente remate y Villanueva respondió para evitar la apertura de la cuenta.
Ortiz intentó cambiar el panorama desde el banco. El ingreso de Marcos Bolados buscó darle otra dinámica y mayor profundidad a un equipo que comenzaba a quedarse sin caminos, pero la modificación tampoco consiguió alterar demasiado el desarrollo. Colo Colo siguió teniendo problemas para llegar limpio al último tercio y el partido comenzó a consumirse entre imprecisiones y pocas situaciones claras.
El 0-0 terminó siendo justo. Colo Colo fue más durante buena parte del encuentro y tuvo en Vidal al futbolista más destacado de la cancha, pero ofensivamente quedó al debe. La apuesta por el doble nueve no entregó los resultados esperados y terminó sacrificando parte de la profundidad que necesitaba el equipo para atacar a un rival cerrado.
Y ahí aparece probablemente la principal preocupación para Ortiz. Colo Colo no pudo sacar diferencias frente a un Audax que tampoco presentó desde el comienzo todo su poder ofensivo y que incluso tuvo margen para crecer durante el segundo tiempo. El Cacique no sufrió una mala noche desde el control del juego, pero sí volvió a mostrar que dominar no necesariamente significa generar peligro.
La llave quedó completamente abierta. Colo Colo evitó el golpe en el Nacional, pero también dejó pasar una oportunidad ante un Audax que le planteó un partido incómodo y terminó encontrando premio en el empate. Vidal sostuvo al equipo, Villanueva respondió cuando lo necesitaron, pero arriba faltó lo más importante: profundidad y gol.