Colo Colo empieza a tomar forma. Sin necesidad de brillar, el equipo de Fernando Ortiz logró un triunfo clave en Rancagua al imponerse por 1-0 sobre O’Higgins, cortando una racha adversa que se extendía desde 2021 sin poder ganar en ese escenario. El único gol del partido llegó a los 55 minutos, cuando Claudio Aquino capitalizó un horror de Omar Carabalí tras un remate débil de Joaquín Sosa. Poco importa las formas, porque los albos trepan hasta la cima del campeonato casi sin querer.
Mención especial para Fernando De Paul que en los últimos dos minutos sacó dos pelotas increíbles para mantener su arco en cero por tecera vez consecutiva. Una solidez que se transforma en el gran pilar del Tano. Un final a pedir de boca para los albos.
El resultado no solo tiene valor estadístico, sino también simbólico: es la primera vez desde la llegada de Ortiz que los albos encadenan tres victorias consecutivas, una señal concreta de estabilidad en un arranque de temporada que exige respuestas rápidas.
Más allá del resultado, Colo Colo comienza a construir una identidad. La línea defensiva se repite y responde, entregando una base que sostiene al equipo incluso cuando el funcionamiento ofensivo no fluye. En la mitad de la cancha también hay señales positivas: Víctor Felipe Méndez y Tomás Alarcón han logrado complementar un bloque que equilibra al equipo y le permite competir con mayor control.
En ese contexto, Arturo Vidal vivió un partido irregular. Por momentos se le vio lento, superado en ritmo, pero logró cumplir su función apoyado por el trabajo de sus compañeros en el mediocampo, evidenciando que el funcionamiento colectivo empieza a sostener rendimientos individuales más bajos.
Colo Colo no deslumbra, pero gana. Y en este tramo inicial del torneo, eso lo instala en la parte alta de la tabla y, sobre todo, le permite afirmar una estructura que empieza a parecerse a un equipo competitivo. Ahora viene la Universidad de Chile en el Estadio Monumental para una nueva versión del superclásico para comenzar a ratificarse como un serio candidato al título, ¿o no?