La disputa por el control de Blanco y Negro sumó un nuevo capítulo, esta vez con eco internacional. La hija de Mirko Jozic, histórico entrenador de Colo-Colo y ganador de la Copa Libertadores 1991, criticó abiertamente la intención de Aníbal Mosa de quedarse con el control total de la concesionaria que administra al club.
El conflicto surge tras la nueva Oferta Pública de Acciones (OPA) impulsada por el empresario puertomontino, que busca adquirir hasta el 61,18% de la Serie B, en una operación cercana a los $9.912 millones, lo que le permitiría consolidar el dominio absoluto de la sociedad anónima.
Desde Europa, la reacción no tardó en llegar. A través de redes sociales, la descendiente del técnico que llevó al Cacique a la Copa Libertadores 1991 expresó un rechazo categórico a la eventual concentración de poder en una sola figura. “Hay cosas que el dinero nunca podrá alcanzar. Colo Colo es una de ellas”, escribió, agregando que “lo que nace del corazón de un pueblo no se vende, no se negocia… se honra y se protege”. El mensaje no quedó ahí. En un tono claramente alineado con el Club Social, remató: “Quiero a mi gente colocolina y apoyo a mi Club Social y Deportivo Colo Colo, porque Colo Colo es del pueblo, hoy y siempre”.
La postura se suma a la del propio Club Social y Deportivo Colo-Colo, que ya había manifestado su preocupación por el impacto que tendría un control total en la gobernanza de la institución. Desde la interna advierten que concentrar el poder en un solo actor podría afectar los equilibrios históricos de una entidad que se define, precisamente, como representativa de su gente.
Así, la OPA de Mosa no solo reconfigura el mapa dirigencial de Colo Colo, sino que reabre una discusión de fondo: si el club más popular del país puede —o debe— ser controlado como una empresa más, o si su identidad, como advierten desde distintos sectores, sigue siendo intransable.