Pierluigi Collina rompió el silencio y defendió las decisiones arbitrales que marcaron el polémico triunfo de Argentina por 3-2 ante Egipto. El jefe de los árbitros de la FIFA rechazó cualquier favoritismo hacia la Albiceleste y lanzó una dura advertencia contra quienes ponen en duda la integridad de los jueces.

El escándalo por el arbitraje del Argentina-Egipto llegó hasta la oficina más importante del referato mundial. Pierluigi Collina, director de la División de Arbitraje de la FIFA, salió públicamente a respaldar al equipo arbitral después de las durísimas acusaciones de los egipcios, que terminaron eliminados tras ir ganando 2-0 hasta el minuto 80.
“Las acusaciones infundadas no tienen cabida en el fútbol”, señaló Collina, quien defendió la independencia de los árbitros y rechazó cualquier tipo de presión externa sobre sus decisiones. El italiano además advirtió que este tipo de denuncias pueden poner en riesgo a los jueces y a sus familias, cerrando filas en torno al arbitraje mundialista.
Pero Collina no se quedó solamente en una defensa corporativa. También entró directamente en las dos jugadas que desataron la furia de Egipto. Sobre el gol anulado a Mostafa Zico, aseguró que el VAR detectó correctamente una falta de Marwan Attia en el inicio de la acción, una infracción que para FIFA era suficiente para invalidar el tanto que pudo cambiar completamente el partido.
El italiano también respaldó la decisión de no sancionar penal por el contacto sobre Mohamed Salah en la jugada previa al gol del triunfo argentino. Según la explicación entregada desde FIFA, el choque con Julián Álvarez correspondió a una acción normal de juego y no ameritaba una intervención arbitral ni desde la cancha ni desde el VAR.
La explicación difícilmente apagará el incendio. Egipto se fue del Mundial con una herida abierta y con sus protagonistas apuntando directamente contra el arbitraje. Mostafa Zico aseguró que el partido “no fue justo”, mientras el técnico Hossam Hassan fue todavía más lejos al deslizar que el Mundial “está armado” y que el juez pudo haber recibido presiones para favorecer a Argentina.
FIFA, en cambio, cerró filas. Collina defendió al equipo arbitral, negó cualquier favoritismo y dejó claro que para el organismo las dos jugadas más discutidas estuvieron correctamente resueltas. El problema es que la polémica ya escaló demasiado: Argentina está en cuartos de final, Egipto está en casa y el propio jefe del arbitraje mundial tuvo que salir a dar explicaciones públicas por un partido que sigue haciendo ruido.
Cuando Pierluigi Collina tiene que aparecer para apagar el incendio, es porque el humo ya llegó demasiado lejos.