"La derrota es huérfana" decía Bonaparte. Y la victoria tiene mil padres. Michael Clark, después de que la U perdió con Católica el domingo, decidió, como siempre, no hacerse cargo de la paternidad de la derrota. Insuflado por aires nuevos, y hasta entonces desconocidos, de popularidad, el presidente de Universidad de Chile se despachó a gusto contra la ANFP y su programación. “Creo que a la ANFP le importa un comino realmente la carga de los jugadores y no le gusta que a la U le vaya bien en las copas internacionales”, alegó iracundo frente a los micrófonos tras el partido.
La frase, de gran acogida entre el hincha termo o mandril, siguió acompañada de una serie de imprecaciones del mismo calibre. Alegó que a Colo Colo se le reprograma, a Católica se le reprograma... "Pero cuando hay que reprogramar partidos para la U, no hay una voluntad”, señaló.
La mejor de todas fue: “Yo le dije a Pablo Milad y a Jorge Yunge, que este partido no se debería haber jugado”. Pregunta ¿Por qué no se debería? ¿Por que Clark no quería? La U jugó el jueves con Lanús en Santiago. Los jugadores durmieron en sus casa esa noche. Entrenaron la tarde del viernes, la mañana del sábado, concentraron, jugaron el domingo a mediodía y a las cinco de la tarde, máximo, estaban de nuevo en casita. Lunes entrenamiento normal, martes viaje, de dos horas en premium, a Buenos Aires, para jugar el jueves. No parece precisamente el Cruce de los Andes de San Martín.
En los últimos 57 días la U ha jugado siete partidos, un partido cada ocho días. Ni en las ligas amateurs hay tan poca continuidad. El mismo Clark armó un griterío para no jugar contra Colo Colo la final de la Supercopa el domingo 14 de septiembre, porque el jueves 18 jugaban en Lima con Alianza. Como la U ganó la final 3-0 con toda comodidad, se olvidó ese episodio.
Michael Clark podría explicar porqué Gustavo Álvarez jugó con suplentes el domingo 28 de septiembre contra La Serena si tenían dos semanas libres por delante ¿Tampoco debió haberse jugado en La Portada? La U llegó a enfrentar el duelo de ida contra Lanús el pasado jueves 23 octubre, después de haberse tomado diez días sin partidos tras vencer a Palestino en Santa Laura el 13 de octubre.
Resumamos las últimas dos semanas: lunes 13, partido en Santiago con Palestino; jueves 23, partido en Santiago con Lanús, domingo 26, partido en Santiago con Universidad Católica. Nunca, en 16 días, Universidad de Chlle estuvo a más de cuarenta minutos de estadio donde debía jugar. Nada de aviones, transbordos, salas de espera, buses recorriendo cientos de kilómetros. ¿Alguien me puede decir dónde está el desgaste acá?
Clark abre el paraguas porque si el jueves queda eliminado con Lanús, ya inventó un hombre de paja al cual golpear: Pablo Milad. Y como a Colo Colo se le suspendía cada vez que el pícaro villero de Jorge Almirón lloraba, hay un argumento sentimental para tirar a la mesa. PD: que alguien le recuerde al presidente azul cómo terminaron Almirón y Colo Colo.
Si la U ha hecho un mal segundo semestre no es precisamente por "el calendario exigente". El equipo bajó el nivel y el entrenador ha tomado malas decisiones en partidos cruciales ¿Lea Fernández juega mal por culpa del calendario? ¿El Tucu Contreras no hace goles por el calendario? ¿Bigote Rodríguez no da el ancho por el calendario? Culpar a Milad vende muy bien, sale gratis. Pero en esta, al menos, hay que mirar hacia el CDA antes que la ANFP.
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