La resolución del Tribunal de Disciplina de la ANFP tras los incidentes ocurridos en el partido entre Universidad de Chile y Deportes Limache dejó más preguntas que respuestas. El organismo sancionó al club azul por el lanzamiento de pirotecnia desde la galería norte del Estadio Nacional, pero la medida se limitó únicamente a una multa económica.
Los hechos ocurrieron durante el segundo tiempo del encuentro, cuando desde el sector donde se ubica la barra de la U se lanzaron bengalas y fuegos artificiales durante varios minutos. El episodio obligó al árbitro Fernando Véjar a detener momentáneamente el partido mientras se controlaba la situación.
La gravedad del incidente quedó consignada en el informe arbitral, donde se detalló que los elementos pirotécnicos fueron lanzados desde la tribuna hacia el interior del estadio, generando un riesgo evidente para jugadores, árbitros y público.
Sin embargo, pese al peligro que implican este tipo de hechos en un recinto con más de 40 mil personas, la Primera Sala del Tribunal de Disciplina resolvió sancionar al club únicamente con una multa, una decisión que para muchos resulta insuficiente frente a un problema que se repite cada temporada en el fútbol chileno.
El episodio vuelve a abrir el debate sobre el control de la pirotecnia en los estadios y la efectividad de las sanciones aplicadas por la ANFP. Porque mientras los informes arbitrales consignan hechos que incluso pueden poner en riesgo la seguridad dentro del recinto, las resoluciones disciplinarias terminan siendo, para muchos, apenas un tirón de orejas.