Gabriel Castellón no esquivó el momento que atraviesa Universidad de Chile. En conferencia de prensa, el portero fue directo al asumir la carga que implica defender la camiseta azul y la necesidad de resultados inmediatos. “La presión siempre está porque estamos representando al club más grande de Chile”, afirmó, aunque precisó que hoy el foco pasa por “la necesidad de empezar a sumar de a tres” para escalar en la tabla y no seguir dejando puntos en el camino.
El guardameta explicó que el inicio sin triunfos se da en un contexto de transición. Con un cuerpo técnico nuevo y refuerzos en proceso de adaptación, Castellón reconoció que el equipo aún busca sincronía. “Es difícil comparar. Hay compañeros nuevos y un nuevo cuerpo técnico. Hay que volver a enlazar para que el equipo empiece a funcionar”, sostuvo, en línea con las palabras del capitán Charles Aránguiz sobre los tiempos de ajuste.
En ese marco, el arquero abordó las diferencias entre el ciclo anterior y el actual. Sin dramatizar, admitió que el cambio de enfoque ha impactado en el funcionamiento: “Antes éramos un equipo más táctico; ahora hay más intensidad. Es un poco de todo: la metodología, los nuevos jugadores y nuestra capacidad para captar rápido la idea. El tiempo se va acabando y el equipo tiene que empezar a funcionar”.
La autocrítica también estuvo presente. Castellón asumió responsabilidades desde su rol y apuntó a los detalles como factor decisivo. “Nos equivocamos en decisiones dentro de la cancha y eso mueve el funcionamiento del equipo. Somos jugadores grandes, tenemos que tomar las decisiones correctas”, dijo, descartando que se trate de un problema de actitud y subrayando que los errores no son intencionales.
Sobre el ambiente y las eventuales sanciones, el arquero fue claro: jugar sin público afecta. “La hinchada de la U arma una fiesta. Ojalá no sea grave, el club hizo lo que estaba a su alcance. El estadio lleno siempre nos empuja”, remarcó, describiendo incluso la sensación de disputar partidos a puertas cerradas como “jugar en pandemia”.
Con Palestino como próximo desafío, Castellón cerró reforzando el mensaje interno: comunicación abierta con el cuerpo técnico, análisis fino de los errores —incluidos los goles recibidos a balón detenido— y una consigna que ya no admite dilaciones. En la U, la presión es permanente, pero hoy manda la urgencia.