Lo que comenzó como un intento de retomar el control institucional terminó en una postal de caos. Marcelo Moretti, presidente de San Lorenzo, debió escapar este lunes en una patrulla policial luego de ser acorralado por hinchas que protestaban frente a la sede de Avenida La Plata. Insultos, empujones, gases lacrimógenos y corridas marcaron una tarde que expuso la descomposición total del club azulgrana.
El dirigente, que había sido restituido en su cargo tras un fallo judicial que anuló la acefalía, fue recibido con una multitud enfurecida que exigía su salida inmediata. “¡Moretti, no te lo decimos más!”, gritaban los hinchas mientras golpeaban los portones de la sede. La tensión escaló y la policía debió intervenir para escoltar al presidente fuera del edificio. Moretti corrió hacia un patrullero y abandonó el lugar en medio de un operativo que dejó una imagen tan elocuente como triste para el fútbol argentino.
Una crisis que ya no es solo política
San Lorenzo vive un colapso institucional y financiero sin precedentes. A la fractura dirigencial y las causas judiciales que involucran a Moretti por presunta administración fraudulenta, se suma una deuda creciente que golpea al plantel profesional y a los empleados del club.
Fuentes cercanas al vestuario reconocen que varios jugadores acumulan retrasos de más de dos meses en los pagos de sueldos y premios, mientras los utileros y trabajadores de mantenimiento tampoco han recibido sus haberes completos. “Hay chicos del plantel que tuvieron que pedir adelantos para pagar el alquiler”, confió un integrante del cuerpo técnico.
La situación económica es crítica: el club arrastra compromisos millonarios con proveedores, embargos judiciales por juicios laborales y una tesorería prácticamente vacía. “No hay liquidez ni crédito, y las cuentas están comprometidas”, admitió un exdirigente que formó parte de la gestión anterior.
Una dirigencia partida y sin rumbo
La restitución de Moretti, lejos de calmar las aguas, desató una guerra interna. Parte de la comisión directiva se niega a reconocerlo como presidente y exige elecciones anticipadas. Otros, directamente, evalúan renunciar. “El club está acéfalo en los hechos”, dicen en el entorno institucional.
A esto se suma la desconfianza de los hinchas, que desde hace semanas protagonizan protestas frente a la sede y en la Ciudad Deportiva. En redes sociales, la imagen de Moretti escapando en patrulla se viralizó como símbolo de la decadencia de San Lorenzo, un club que hace apenas una década levantaba la Copa Libertadores y hoy lucha por no desmoronarse desde adentro.
Un futuro en el aire
La Justicia ordenó que en los próximos días se convoque a una reunión de comisión directiva bajo supervisión de la Inspección General de Justicia, pero todo indica que solo unas elecciones anticipadas podrían devolver algo de legitimidad.
Por ahora, el plantel sigue entrenando en medio de la incertidumbre y sin respuestas sobre los pagos atrasados. El silencio de los dirigentes solo aumenta el malestar interno. Entre la crisis financiera, el caos político y el descontento popular, San Lorenzo atraviesa el que probablemente sea el momento más oscuro de su historia reciente. Y la imagen del presidente huyendo en patrullera no hace más que confirmarlo.