Ben Brereton Díaz está feliz. Sheffield United lo recibió nuevamente, Chris Wilder vuelve a confiar en él y el delantero chileno encontrará otra vez un contexto en el que se siente cómodo. “Estoy de vuelta en casa”, aseguró tras confirmarse su tercera etapa en Bramall Lane. Desde el punto de vista personal, probablemente tenga razón: para recuperar continuidad y protagonismo, parece la decisión correcta.
Pero la lectura futbolística admite otra interpretación bastante menos complaciente. Brereton tiene 27 años, está entrando en una etapa de plena madurez deportiva y vuelve nuevamente a la segunda categoría inglesa. Después de sus aventuras por España y la Premier League, el Championship aparece cada vez menos como una estación de paso y cada vez más como el lugar en el que realmente ha conseguido establecerse.
Su carrera entrega señales bastante claras. En Blackburn construyó su mejor versión y llegó a marcar 22 goles en una temporada del Championship. Fue aquella explosión la que terminó llevándolo al Villarreal en 2023, en lo que parecía el salto definitivo hacia una de las principales ligas de Europa. La experiencia española, sin embargo, fue completamente diferente: disputó 14 partidos de Liga y no consiguió marcar.
Sheffield United apareció entonces como salvavidas y Brereton respondió. Durante el segundo semestre de aquella temporada 2023-24 consiguió seis goles en 14 partidos de Premier League, una producción más que respetable considerando que jugaba en un equipo que terminó último. Fue probablemente su mejor demostración de que podía competir en la máxima categoría inglesa.
Southampton apostó por él después y pagó cerca de siete millones de libras por su fichaje. Allí llegó una nueva oportunidad para demostrar que podía mantenerse definitivamente en Premier, pero nuevamente terminó perdiendo protagonismo. En aquella campaña no anotó goles de liga con los Saints y acabó saliendo cedido otra vez al Sheffield United, esta vez en el Championship.
La temporada pasada tampoco produjo un cambio radical en esa trayectoria. Brereton jugó cedido en Derby County y consiguió siete goles en 40 partidos de Championship. Ahora Southampton vuelve a desprenderse de él y Sheffield United vuelve a recibirlo, cerrando prácticamente un círculo que se ha repetido varias veces durante los últimos años.
Por eso sus palabras tienen una doble lectura. “Quise volver a un lugar que conocía y donde sé que puedo dar lo mejor de mí”, explicó el seleccionado chileno. Precisamente ahí está el asunto: Sheffield parece saber perfectamente cómo utilizarlo y Wilder probablemente sea uno de los entrenadores que mejor rendimiento ha conseguido sacar de sus características.
El problema es que para un futbolista que hace algunos años parecía preparado para instalarse en una de las grandes ligas europeas, regresar por tercera vez al mismo refugio también significa asumir una realidad. Villarreal no funcionó. Southampton tampoco. Y aquella buena media temporada en Premier con Sheffield no consiguió convertirse posteriormente en una consolidación.
Eso no significa que el Championship sea un campeonato menor. Es una competición tremendamente exigente, económicamente poderosa y probablemente la segunda división más competitiva del planeta. Pero sigue siendo la segunda categoría inglesa. Y para un delantero que alguna vez fue presentado como uno de los principales nombres de la generación chilena que debía tomar el relevo de los históricos, la diferencia no es menor.
Brereton todavía tiene tiempo para cambiar esa historia. Sheffield United tendrá como objetivo luchar por regresar a Premier y, si el chileno recupera los goles, eventualmente podría volver con el club a la máxima categoría. Ahí aparecería una nueva oportunidad para derribar la percepción que hoy comienza a instalarse.
Porque el regreso puede ser la decisión correcta para Brereton. Puede devolverle minutos, confianza y goles. Puede incluso terminar con Sheffield nuevamente en Premier League. Pero después de Blackburn, Villarreal, Sheffield United, Southampton, Derby County y nuevamente Sheffield, la evidencia empieza a dibujar una conclusión incómoda: por ahora, el techo de Ben Brereton parece estar en la B inglesa.