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Apareció Mané y con él Senegal en pleno para poner de cabeza a un Bélgica que sólo sigue demostrando su decepción permanente en los mundiales.
El cuadro africano fue protagonista gran parte del encuentro, ya en el primer tiempo tuvo más profundidad, con el peligroso Ismaila Sarr, que lo tuvo con una clara que pegó en el poste y medio cayendo no pudo rubricar el gol.
En los 24’ esa insistencia africana tuvo su premio con un buen centro de Mané por izquierda, el cabezazo de Sarr que da en el poste y Diarra que está más atento que los defensores belgas para enviarla al fondo del arco ante un batido Courtois.
Después de eso Bélgica reaccionó principalmente por los intentos de Doku por derecha con sus quiebres de cintura, que no alcanzaron para tener una buena compañía de de Trossard o De Bruyne que estuvo por largos pasajes ajeno al juego de los Diablos Rojos.
El inicio del complemento tuvo los reemplazos de Doku y DeBruyne por Lukaku y Lukebakio en los europeos y eso parecía un cambio en el peso ofensivo de los Diablos Rojos, pero a los 50’ un centro largo, de unos 40 metros de Jakobs al vacío, para Ismaila Sarr que amortigua con el pecho se lleva las marcas y define con calidad con un remate lejos del portero Courtois.
El dos a cero fue un golpe demasiado certero para los belgas que no reaccionaba ni con la pausa comercial en Seattle.
Hasta el minuto 85’ el control de Senegal no tenía cuestionamientos, pero en 3 minutos todo cambió. Meunier rescata un balón por la izquierda y mete un centro para la aparición de Lukaku que liquida frente al portero en los 86’ y tres minutos después nuevo centro al área africana y Tielemans aprovecha una horrible salida del golero senegales para decretar de cabeza de manera increíble el empate. Dos disparos certeros para dejar K.O la fiereza y dominio de los Leones que se vieron resignados a ir al alargue.
Minuto 118’ llamado del VAR por una infracción en contra de Tielemans y el juez hondureño cobra penal que el propio afectado decreta el 3 a 2 y la clasificación a octavos de final para medirse ante estados Unidos. El fútbol no sabe de justicia pero sí castiga los errores.