Universidad de Chile presentó su esquema de abonos para la temporada 2026 con cifras que de inmediato marcaron distancia respecto al resto del mercado. El promedio simple por sector arroja un valor de $508.929, superando a Colo Colo, que promedia $497.222, y dejando muy atrás a Universidad Católica, que se ubica en $326.329.
La comparación es aún más dura cuando se traduce en porcentajes. En promedio, el abono de la U es un 2,35% más caro que el de Colo Colo y un 55,96% más costoso que el de la UC. Es decir, el hincha azul paga más que en Macul y casi un 56% más que en San Carlos, sin que esa diferencia se refleje en un mayor número de partidos incluidos.
La brecha se vuelve más evidente al revisar los beneficios. Mientras Colo Colo incluye en su abono los partidos de local del torneo nacional, la fase de grupos de Copa Chile y la fase de grupos de la Copa de la Liga —sumando al menos seis encuentros adicionales—, el paquete de la U se limita exclusivamente al campeonato local. No contempla Copa Chile ni Copa de la Liga.
Universidad Católica, por su parte, ofrece un modelo distinto: sus precios son significativamente más bajos en promedio, y su abono incluye los partidos de liga, Copa de la Liga y fase de grupos de Copa Libertadores, aunque deja fuera Copa Chile y las rondas finales de torneos internacionales. Aun así, el diferencial económico con la U es contundente: casi un 56% menos en promedio.
En términos prácticos, el modelo de la U deja una paradoja difícil de justificar: es el club que más cobra y el que menos ofrece. No lidera en cantidad de partidos incluidos, no amplía beneficios, y aun así fija los valores más altos del mercado.
Desde el punto de vista comercial, la política de precios de Azul Azul rompe con la tendencia del mercado: no solo se ubica por sobre Colo Colo y la UC, sino que lo hace sin ofrecer un paquete ampliado de partidos. En los hechos, los abonos de la U no solo son los más caros del país, sino también los más restrictivos en términos de cobertura.
Así, el modelo 2026 deja una señal clara: Universidad de Chile decidió cobrar como líder de mercado, pero sin entregar los beneficios de uno. Una estrategia que, en comparación directa, termina exponiendo a sus propios hinchas a pagar más y recibir menos.