A horas del sorteo del Mundial 2026, que se realizará este viernes en Washington, en el entorno del fútbol internacional comenzó a instalarse una idea tan comentada como inevitable: si Argentina termina jugando la fase de grupos en Miami, más de alguno pensará que el campeón del mundo recibió un guiño desde la FIFA. No sería una acusación directa, pero sí la lectura que se desliza en pasillos, tertulias deportivas y análisis mediáticos.
Hoy, todas las miradas apuntan al Grupo H, la zona cuya sede incluye justamente Miami, el nuevo hogar de Lionel Messi y uno de los centros operativos más utilizados por la Selección en los últimos años. La razón está en el detalle fino del calendario. En la estructura oficial del Grupo H, el equipo H1 —la posición reservada para el cabeza de serie, y por lo tanto para Argentina— disputa dos partidos en Miami (15 y 21 de junio, ambos en el Hard Rock Stadium) y cierra su participación en Houston, una ciudad relativamente cercana y de corto desplazamiento aéreo.
Miami, además, ya es desde hace años un punto de apoyo operativo para la AFA: lugar de amistosos, entrenamientos, concentraciones y un entorno que el plantel conoce de memoria. Sumado a la enorme comunidad argentina en Florida, el clima favorable y las instalaciones de primer nivel, la posibilidad de arrancar allí la defensa del título parece casi perfecta.
Mientras tanto, Houston aparece como una extensión natural de esa logística: estadio moderno, clima cálido y un viaje breve que evita los traslados maratónicos que sí les tocarán a otros grupos repartidos entre Canadá, México y el norte de Estados Unidos.
En la AFA no lo dicen públicamente, pero admiten que el Grupo H es “la zona soñada” desde el punto de vista operativo. Y si el bolillero la confirma, el debate será inevitable: ¿es pura suerte o un guiño al capitán más influyente de la historia?