Audax Italiano volvió a encender el debate sobre su modelo de contratación luego de la sorpresiva salida de Juan José Ribera y la llegada de Gustavo Lema como su nuevo entrenador. El técnico nacional dirigió 39 partidos, con un balance de 21 victorias, 7 empates y 11 derrotas, alcanzando un rendimiento cercano al 60% en 2025. Su despido, a solo tres fechas del final del campeonato y con el equipo peleando clasificación a Copa Sudamericana, dejó la sensación de una decisión desconectada del rendimiento y del momento competitivo que vivía el club, reafirmando una política de técnicos extranjeros que poco funcionó en el pasado reciente.
La polémica se intensifica cuando su salida se analiza en línea con la serie de apuestas técnicas que Audax ha realizado en el último tiempo, principalmente con entrenadores argentinos de trayectoria incierta. El reemplazo de Ribera será Gustavo Lema, que si bien es cierto clasificó con Pumas a tres playoffs consecutivos en la Liga MX, su conocimiento de la liga local es nulo.
No es un caso aislado. El primero de ellos fue Manuel Fernández, quien estuvo al mando durante un periodo breve y complejo, con solo 1 victoria, 4 empates y 5 derrotas en 10 encuentros. Su rendimiento no superó el 15%, dejando al equipo comprometido deportivamente y sin bases tácticas claras, lo que derivó en un despido temprano y una primera señal de inestabilidad desde la dirigencia.
Tras él, la institución volvió a optar por una nueva apuesta externa con Luca Marcogiuseppe, quien alcanzó un total de 20 partidos dirigidos, logrando 8 victorias, 2 empates y 10 derrotas, con un rendimiento cercano al 40%. Aunque tuvo algunos triunfos relevantes, su proceso nunca logró sostener consistencia ni equilibrio, acumulando caídas determinantes que acentuaron la sensación de un proyecto que no llegó a estabilizar ni al plantel ni la idea de juego. Su salida abrió un nuevo ciclo sin respuestas estructurales, pero con la repetición del mismo patrón: volver a apostar por otro técnico argentino.
El tercer caso fue el de Walter Ervitti, quien llegó al club tras una carrera destacada como futbolista, pero con brevísima experiencia como entrenador. Su proceso fue el más corto y uno de los peores estadísticamente: dirigió solo 4 partidos con 1 victoria, 0 empates y 3 derrotas, lo que se tradujo en un rendimiento del 25%. El ciclo terminó incluso antes de iniciar la competencia de forma plena, lo que reflejó no solo falta de adaptación, sino también una cuestionable elección de perfil para liderar un plantel de Primera División.
La salida de Ribera, sumada al anuncio de un nuevo entrenador también argentino y con recorrido incierto, refuerza la teoría de que Audax ha reemplazado la planificación por el ensayo. Tres apuestas previas con resultados deficientes y duraciones breves no modificaron el criterio dirigencial, mientras el único proceso sólido y extensivo terminó abruptamente. Todo apunta a que la interrogante en La Florida ya no es si el entrenador funcionará, sino cuánto demorará en ser reemplazado.