Las últimas 48 horas fueron enredadas para Arturo Vidal fuera de una cancha de fútbol y tras un fin de semana feliz desde lo deportivo. El mediocampista de Colo Colo quedó involucrado en una delicada polémica luego de que se revelara que recibió $50 millones provenientes de un robo cometido al interior de una casa de cambio en Santiago Centro.
Aunque el caso terminó oficialmente cerrado tras un acuerdo económico entre las partes, el impacto mediático fue inmediato. Sobre todo por los antecedentes conocidos durante la investigación: un trabajador de confianza de Money Global confesó haber sustraído el dinero desde la caja fuerte de la empresa y entregárselo personalmente al futbolista en tres operaciones distintas realizadas durante enero de 2026.
Según la declaración entregada ante la PDI, Ignacio Rodríguez —jefe del local y hermano de un socio comercial de Vidal— aseguró haber actuado “en pleno conocimiento y por encargo personal de Vidal”. De acuerdo a su relato, primero entregó $10 millones equivalentes en euros, luego $15 millones en dólares y finalmente $25 millones en pesos chilenos, todas operaciones realizadas directamente en el domicilio del jugador en Chicureo.
La situación escaló rápidamente hasta transformarse en uno de los grandes escándalos policiales de la semana. El dueño de la casa de cambio detectó una sustracción sistemática cercana a los $50 millones y, al enfrentar al trabajador involucrado, apareció el nombre del bicampeón de América. Según el abogado de Money Global, inicialmente existió un compromiso para devolver el dinero, pero aquello no se cumplió, motivo por el cual se iniciaron acciones legales.
Finalmente, tras intensas negociaciones durante los últimos días, la defensa de Vidal restituyó el dinero completo y la empresa decidió renunciar a cualquier acción futura. “Respecto al señor Arturo Vidal, se llega a un arreglo completo y suficiente, y se renuncia a cualquier tipo de acción en adelante”, confirmó el abogado Manuel Umaña, representante de Money Global. Todo muy extraño.
Aunque jurídicamente el episodio quedó zanjado, el daño reputacional aparece inevitable. Y especialmente porque el caso vuelve a conectar con un patrón que viene rodeando a Vidal desde hace varios años: conflictos empresariales, problemas con círculos de confianza y cuestionamientos alrededor de sus inversiones fuera del fútbol.
El primer gran golpe apareció en 2022, cuando el propio jugador presentó una querella contra su primo y hombre de confianza, Carlos Albornoz, acusándolo de administración desleal y operaciones irregulares en sus sociedades. La acción judicial hablaba de pérdidas millonarias y marcó el inicio público de una serie de problemas vinculados al manejo patrimonial del volante.
Un año después, en 2023, Vidal reconoció públicamente el desgaste emocional y económico que le generó el mundo de la hípica. En una transmisión de Twitch confesó sentirse decepcionado del ambiente ecuestre y aseguró haber invertido una fortuna en Il Campione, su haras ubicado en la zona central. “Me he gastado toda la plata del mundo tratando de cumplir mi sueño”, declaró entonces, aunque negando atravesar una crisis financiera.
Ahí mismo también reveló que estaba replanteando completamente su vida post fútbol. Habló de convertirse en entrenador, potenciar sus gimnasios y reducir parte de la enorme estructura de inversiones que había construido durante su carrera en Europa. “Quiero meterme con otras cosas para achicar todo lo grande que tengo”, señaló.
Sin embargo, lejos de bajar el perfil empresarial, Vidal continuó expandiendo sus negocios. En 2025 lanzó “Sin Miedo Burguers”, una cadena de hamburguesas presentada en pleno centro de Santiago, iniciativa que se sumó a sus gimnasios, líneas de ropa, apuestas online y proyectos deportivos ligados a Rodelindo Román. Justamente ese año firmó varios acuerdos paralelos a su club: tienda de ropa, una casa de apuesta que terminó metiéndolo en problemas con la Conmebol, vinos y un documental fallido.
Justamente ese último punto abrió hace apenas algunos días otra arista judicial. El dueño de la productora PixiHouse Chile presentó una querella acusando presunta estafa y apropiación indebida por un documental sobre la vida del futbolista que jamás se concretó. Según la denuncia, la empresa habría invertido más de $200 millones en el proyecto antes de que este quedara completamente congelado.
Así, mientras Vidal intenta construir una imagen de empresario y preparar su vida después del retiro, también se multiplican las controversias alrededor de sus inversiones y las personas que orbitan cerca suyo. Y aunque ninguno de estos episodios ha terminado con condenas judiciales en su contra, sí comienzan a configurar una constante incómoda para una de las figuras más importantes en la historia del fútbol chileno.
Porque más allá de lo deportivo, el “King” parece enfrentar otro desafío igual de complejo: ordenar un gigantesco ecosistema de negocios, inversiones y relaciones personales que, cada cierto tiempo, vuelven a estallar públicamente.