El 8 de enero Claudio Aquino fue oficializado como jugador de Colo Colo. El argentino llegó con cartel de estrella y, cómo no, si la temporada anterior con Vélez fue campeón y una de las buenas figuras de los de Liniers. Un rendimiento que no pudo replicar en el Cacique.
Arrancó como fijo en la titularidad con Jorge Almirón, jugando en el 11 inicial en los seis partidos de la Copa Libertadores. En el máximo torneo de clubes del continente no aportó goles ni asistencias en sus 496 minutos en cancha. Un promedio de 0.2 remates por partido en el ámbito internacional es también el reflejo de un equipo que no funcionó.
Y si bien sus números en la Liga de Primera son un poco mejor, tampoco fue la estrella que supone el segundo mejor jugador pagado del país. 21 apariciones, 4 goles y 2 asistencias son algunos de los números que dejó el argentino. Quizás los números más preocupantes son el promedio de 19.4 posesiones perdidas por partido disputado.
A sus 34 años la llegada de Fernando Ortiz le dio un nuevo impulso. Todo hace pensar que será titular indiscutido en el 11 del Tano y ante la Universidad de Chile, tendrá la posibildad de empezar a encontrar el camino a la regularidad en el fútbol chileno.