Pablo Milad está enfrascado en una carrera contra del tiempo. Los ingresos de la ANFP son cada vez más bajos y para el próximo año el panorama es de incertidumbre total. La última bala que le queda en la cartuchera es la venta de los derechos comerciales, incluida la televisión, de la selección chilena por el período 2026-2030. Es por eso que desde hace un par de meses en Quilín comenzaron a elaborar un nuevo esquema de negocios. No sería una licitación clásica, sino una coproducción con una empresa grande y luego vender para distintas plataformas, siendo la televisión abierta la más rentable. En el último período, Chilevisión pagó 18 millones de dólares por los derechos totales, incluidas todas las selecciones masculinas y femeninas.
En este momento hay tres empresas interesadas en asociarse con la ANFP: Hiller, admistradores del Movistar Arena; Bethia y Mediapro. Una vez resuelta la productora asociada, se espera que en diciembre esté listo, se venderán los derechos de transmisión y mercadeo de manera más abierta. En la televisión chilena hay tres canales que han sondeado: Chilevisión, Mega y Canal 13.
La ANFP espera recaudar, en total, unos 50 millones de dólares. Pero gran parte de ese dinero, entre el 30% y el 40%, sería para la productora asociada, por lo que entrarían cerca de 30 millones o un poco más a las arcas de Quilín. Milad sabe que debe resolver luego, no sólo porque es la única fuente de ingresos sólidos que tiene para el próximo año, también porque hay un grupo importante de dirigentes, encabezados por Juan Tagle, que no están de acuerdo con esta venta tan apurada. Ellos creen que, debido a que Milad termina su período a finales del 2026, no debería dejar amarrado algo tan importante como es la venta de los derechos de la selección.