La Universidad de Chile mostró una de sus peores versiones en lo que va de 2025. No sólo por una derrota que, en el papel, era esperable, sino por la falta de respuestas de un equipo altamente alternativa\o que simplemente no estuvo a la altura. Nombres como Leandro Fernández, Nicolás Fernández y Antonio Díaz no son ni la sombra de los jugadores habituales en esas posiciones.
Pero para Gustavo Álvarez las noticias negativas no dejan de sumarse. En esta temporada ante Deportes Limache en primera vuelta, Deportes La Serena y ahora Universidad Católica se inclinó por reservar titulares pensando en el siguiente compromiso. Apenas 1 punto de 9 en esos tres choques, algo demasiado costoso en la lucha por intentar obtener uno de los cupos a Copa Libertadores 2026.
La decisión, eso si, no es tajante y puede ser confusa. Decidió cuidar a Lucas Assadi en el Claro Arena para no exponerlo de cara al choque ante Lanús, pero una situación de juego (la expulsión de Gary Medel) lo saca de su plan inicial y decidió agregarlo. En definitiva la salida del 10 a los 79' con claras molestias físicas exponen a un entrenador poco lúcido para tomar decisiones.
Los mismo con el bloque central. Sabiendo que no cuenta con grandes recambios para Franco Calderón y Matías Zaldivia, hace que los dos defensores jueguen los 90 minutos con una temperatura altísima y sintiendo el fraguor de la lucha ante Diego Valencia y Fernando Zampedri. Todo eso a pocos días de jugar el partido más importante del club en 13 años. Capítulo aparte para un Nicolás Ramírez que demostró por qué el deté se inclina por Fabián Hormazábal como stopper en los partidos claves.
En definitiva el choque ante la Católica no fue ni lo uno, ni lo otro. La U despilfarró una ventaja de 6 puntos con la UC terminada la primera rueda y ni hablar de la ventaja que le sacó Coquimbo Unido. Demasiadas decisiones cuestionables para un entrenador que, pareciera, no está 100% con su cabeza en el fin de campeonato.