El Sevilla FC quedó eliminado en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey tras caer ante el Deportivo Alavés en Mendizorroza, en un resultado que fue leído como un nuevo golpe para la temporada sevillista. El equipo andaluz no logró imponer su jerarquía ni su experiencia copera, quedando fuera de un torneo que históricamente le ha sido favorable y que aparecía como una vía para recomponer el ánimo del plantel.
El partido mostró a un Alavés ordenado, intenso y pragmático, que supo explotar las dudas del Sevilla y manejar los tiempos del encuentro. Los andaluces tuvieron posesión en varios pasajes, pero carecieron de profundidad y claridad en los metros finales, chocando una y otra vez con un rival bien plantado y con mayor convicción en los duelos.
La evaluación de la prensa fue dura con el rendimiento colectivo del Sevilla, apuntando a una falta de carácter competitivo y a errores reiterados que terminaron marcando el desarrollo del encuentro. Las calificaciones individuales fueron mayoritariamente bajas, reflejando una actuación considerada insuficiente para una llave a partido único y sin margen de error.
En el caso de Alexis Sánchez, el análisis mediático fue especialmente crítico. El chileno ingresó en el complemento con la misión de cambiar el partido, pero no logró influir de manera decisiva en el juego ni generar un desequilibrio sostenido en ataque. Pese a estar involucrado en una acción cercana al empate, su actuación fue evaluada negativamente y no consiguió revertir la eliminación sevillista.