Alejandro Ascuí (86) era en 1980 un exitoso empresario y ejecutivo cuya familia era propietaria la fábrica de zapatos Gacel y el Banco Concepción. Mientras almorzaba en el Círculo Español de Iquique recibió una llamada del presidente de la Asociación Central de Fútbol Abel Alonso, amigo y miembro como él de la colonia, pidiéndole que asumiera la presidencia de Colo Colo. El cuadro popular estaba la quiebra, los jugadores se habían negado a hacer la pretemporada por sueldos impagos y el presidente Miguel Balbi había renunciado. Alejandro Ascuí aceptó de inmediato. Le gustaban los desafíos. La noticia se filtró y, cuando fue a tomar el avión de regreso a Santiago, “Había como 500 personas esperándome en el Aeropuerto. Ahí me di cuenta lo que significaba Colo Colo”.
-¿El club cómo estaba?
-Muy mal, los jugadores estaban impagos, los trabajadores estaban impagos, no habían pagado las cuentas de los servicios en el club ¿Sabes cuál fue mi primera actividad? El amistoso de Colo Colo contra Argentinos Juniors con Maradona en el Estadio Nacional. Lo organizamos con Pedro Cárdenas.
-11 de marzo de 1980. 3-2 ganó Colo Colo. Maradona terminó en la posta por una patada de Leonel Herrera.
-Estaba simulando.
-¿Cómo que simulando?
-Sí, fue puro show porque Argentinos Juniors cobraba un seguro millonario si lesionábamos a Maradona y lo mandaron a la Posta Central. No tenía nada, el doctor Álvaro Reyes lo revisó y me dijo que estaba simulando. Menos mal que nosotros habíamos contratado otro seguro por si ellos cobraban el seguro de lesión. Nos salvamos.
-Siempre se dijo que todos esos amistosos internacionales se hicieron por orden de Pinochet para financiar a Colo Colo.
-Falso. Esa es la historia que levantaron después. Lo cierto es que fue un gran negocio para TVN y para Colo Colo. El rating era altísimo y el público fue muy numeroso. Fue un acuerdo comercial que después se apropió Pinochet.
-Jugaron contra Español de Barcelona, Argentinos Juniors, Cosmos de New York, Strikers de Fort Lauderdale, Ferrocarril Oeste, Peñarol…
-Me hicieron ir al edificio Diego Portales para “agradecerle” a Pinochet algo que habíamos gestionado sin su intervención. Un asesor me dijo que tenía que tratarlo de “Presidente” en todo momento. Hice un discurso breve y le dije que el hincha de Colo Colo “era muy noble e iba a llenar el estadio”. Que sería bueno para todos.
-Hace unos años José Sabat, alcalde de Ñuñoa en el período que usted fue presidente de Colo Colo, dijo que el gobierno le había hechos los cierres del Estadio Monumental con obreros del PEM y el POHJ.
-Falso también, el señor Sabat no dice la verdad. Fue un convenio que consiguió Lucho Navarrete, oficial de Ejército e hincha de Colo Colo. El gobierno envió unos obreros y nos pasó materiales, nosotros les pasamos una franje de terreno muy grande en Avenida Maratón. Pasando y pasando. Lo que dijo Sabat es otro cuento.
-¿Cómo era negociar con Carlos Caszely?
Con él siempre me llevé muy bien. Era el top de los sueldos. Pongámosle que ganaba dos o tres millones de pesos entonces (65-97 millones de ahora). Un día vino Severino Vasconcelos a exigir que le igualara el sueldo. Le dije que no y quiso irse de la oficina dando un portazo. Le trabé la puerta, lo senté en el sillón y ahí lo eché. Tengo una gran amistad con Vasco, pero había que mostrar quien mandaba.
-Usted echó a Carlos Rivas, Rodrigo Santander, Luis Miranda…
-Es que se portaban mal. Eran muy buenos para tomar y salir. Grandes personas, pero desordenados y eso no servía en Colo Colo. A Mario Galindo lo dimos el pase libre después de un examen del doctor Reyes que descubrió que le quedaba poca carrera. Teníamos a Lizardo Garrido.
-Pero trajo a René Houseman, el rey de la noche.
-Esa es toda mía. Era su admirador como jugador de Huracán. Campeón del Mundo en 1978. Fue un desastre. Pasaba de largo. No rindió nada.
-¿Y la llegada de Cóndor Rojas?
-También fue toda mía. Estábamos almorzando en el restaurante El Caserío y me avisan que Rojas queda libre. Yo lo conocía desde hacía muchos años porque iba a ver al Nino Landa cuando jugaba en Aviación. Lo fui a buscar de un viaje. Me pidió un Honda Preludde como pago por el pase. Era un auto de lujo entonces (1982). Lo saqué a crédito en 24 cuotas. Roberto Rojas siempre se portó muy bien y fue muy profesional. Era muy educado. Lo que pasó después no lo puedo entender.
-¿Por qué nunca pudo avanzar a semifinales Colo Colo en la Copa Libertadores cuando usted fue presidente?
-Porque nos tocaba definir siempre con Cobreloa en Calama. Y esa época ellos eran realmente imbatibles en la altura. No había cómo ganarles. Es la gran espina que me quedó como presidente: nunca hicimos una buena campaña en la Copa.
-¿Cómo fue su relación con la presidencia de Rolando Molina y Ambrosio Rodríguez en la Asociación Central de Fútbol?
-Molina era un tipo muy raro, especial. Ambrosio era más chueco. Una vez le pedí un consejo y me mandó una factura por 50.000 pesos de entonces. Después mandó a la cárcel a Aurelio González y Antonio Martínez aprovechando sus conexiones con Pinochet ¿Le cuento una increíble de Álvaro Corbalán?
-Cuente
-Estaba celebrando mi cumpleaños en mi casa de Los Domínicos, debió ser en 1981, y de repente aparece este delincuente sin que lo hayan invitado. Se coló. Total, que acaparó la atención, sacó una guitarra, se puso a cantar a grito pelado. Y el desubicado me regaló un yatagán (sable corto usado por oficiales de la CNI)… al día siguiente lo tiré al Río Mapocho.
-En ese tiempo Digeder se metía mucho en el fútbol.
-Una vez nos citó el General Badiola en la sede de la Asociación Central en Erasmo Escala. Nos salió con la cantinela que debíamos llevar el fútbol de Arica a Punta Arenas y una serie de tonterías. Yo me paré y le dije “Señor Badiola, lo que usted dice no es válido en la medida de que tenemos un presidente de la Asociación Central”. Y me fui de la reunión. Después me andaban siguiendo. Me llamó Nicanor Molinare creyendo que me podían secuestrar o cosas así.
-Pero nombraron a Augusto Pinochet Presidente Honorario.
-Fue idea de Patricio Vildósola. Gran dirigente pero más pinochetista que el propio Pinochet. Salió con el cuento que Arturo Alessandri había sido presidente honorario de Colo Colo. Menos mal que yo no era presidente ya, pero Peter Dragicevic me pidió que acompañara a la nueva directiva para que saliera en la foto con los otros ex presidentes.
-¿Qué opinión tiene de Peter Dragicevic?
-Tenía buena relación, pero una vez le dije “Peter, Colo Colo es más importante que tú, no tú más importante que Colo Colo”. El tema del ego.
-Se fue en 1986 y volvió el 2019 al directorio.
-Estábamos en un almuerzo de los viejos dirigentes de 1962, ya no queda ninguno vivo, me pilla Aníbal Mosa y me dice “Presidente, necesito que sea director de Colo Colo”. Yo siempre había sido presidente, nunca director. Pero me convencieron al final. Al poco tiempo me agarré con Carlos Cortés en una reunión. Me golpeó la mesa y yo se la di vuelta encima. Era bravo ese compadre.
-¿Es verdad que fue el único del directorio que estuvo contra la llegada de Nicolás Blandi?
-Claro, me di cuenta por los datos, las conversaciones con gente del fútbol. Pero eso no fue lo más importante, yo fui a Colo Colo para sacar a Jorge Valdivia
-¿Por qué?
-Porque eran cien mil dólares al mes. Era más bueno que la cresta, pero muy desordenado y te jodía todo el equipo. Mosa quería dejarlo, pero yo le pasaba máquina en la reunión de directorio. A Paredes también me lo cargué.
-¿Usted decidió sacar a Esteban Paredes?
-Sí, porque estaba viejo, complicado, vivían regaloneándolo, cuando hizo el gol del récord Mosa le regaló cien millones de pesos. Y el equipo andaba horrible, estábamos peleando la cola. Lo citamos a una reunión en el estadio. Le digo a Mosa que le informe por teléfono que se le acabó el contrato. Por teléfono lo echamos. Ganaba como treinta millones, más bonos, premios, lo que él quería se le daba. Y ponía en el equipo los jugadores que él quería. Él armaba el equipo.
-Los argentinos eran bien cabrones: Insaurralde, Orión…
Les llegó a las pelotas conmigo. Los saqué a todos. No tenían respeto. Me llevaron al directorio para limpiar. Y lo hice.
-¿Qué le parece este Colo Colo de hoy?
-Malo. Muy malo.