La victoria de Chile dejó varias conclusiones. Por ejemplo el funcionamiento de Gabriel Suazo ratifica en cancha que el lateral izquierdo del Sevilla es hoy por hoy el mejor jugador de la selección chilena, tanto por presente como por el nivel en el que se desenvuelve en La Liga, uno de los mejores torneos del planeta. También Lawrence Vigouroux es, definitivamente, el portero de La Roja pensando en las clasificatorias 2030.
Aunque no todos análisis tan claros para llevar adelante. A los 86' el ingreso de Agustín Arce volvió a encender las dudas sobre las motivaciones que tienen ciertas convocatorias a la adulta. Con 20 años el volante de Limache no es titular en un equipo que hoy lucha por no descender, y en el que en 8 partidos jugados en este segundo semestre sólo suma 293 minutos. Demasiado poco como para valerse un cupo dentro de las alternativas.
Más preocupante aún son las estadísticas del año de un jugador que nació con características ofensivas: no registra ni asistencias ni tampoco goles en lo que va de 2025. Es verdad, el jugador es del corral de Nicolás Córdova que lo tuvo como fijo en el armado del Mundial Sub 20 y seguramente sus números lo cautivaron y, siendo justos, fue de los pocos que demostró algo de nivel en un equipo poco trabajado.
Arce fue considerado, para este partido, por sobre Marcelino Núñez que con el Ipswich Town suma y promedia más minutos por partido que el hombre de Limache. Tambien por sobre Ignacio Saavedra, local en Sochi y Lautaro Millán, jugador de Independiente de Avellaneda que destacó mucho más que el formado en la U en la última Copa del Mundo.
En fin, la estadísitcas no respaldan a Arce, ni tampoco al entrenador. Más preocupante que todo lo anteriormente señalado tiene una "red flag" mayúscula: su representante no es ni más ni menos que Vibra Fútbol (Fernando Felicevich). Una muestra más de la buena relación entre la selección chilena y el empresario más importante del territorio nacional.