Universidad Católica tenía todo servido para meterle presión a Universidad de Chile en la lucha por el Chile 2. Jugaba en casa, enfrentaba a un Audax Italiano instalado en la parte baja de la tabla y tenía la posibilidad de quedar a solo tres puntos de los azules. Sin embargo, los cruzados volvieron a dejar una imagen preocupante: un equipo sin claridad, con escasas variantes ofensivas y que parece depender exclusivamente de lo que pueda resolver Fernando Zampedri.
El delantero argentino volvió a responder. A los 27 minutos apareció en el área para conectar un cabezazo y abrir la cuenta, alcanzando los 27 goles en el campeonato. Una nueva demostración de su enorme capacidad goleadora, aunque también una evidencia de cuánto necesita Católica de su capitán para encontrar soluciones.
Porque más allá de la ventaja, el equipo de Daniel Garnero nunca consiguió imponer un fútbol convincente. La posesión de balón no se tradujo en profundidad, las conexiones ofensivas fueron escasas y las dificultades para generar ocasiones volvieron a quedar expuestas ante un rival que tampoco necesitó demasiado para mantenerse en partido.
El encuentro terminó de complicarse en los descuentos del primer tiempo. Fernando Zuqui y Michael Vadulli protagonizaron un enfrentamiento que terminó con ambos expulsados tras la revisión del VAR. Una irresponsabilidad que tendrá consecuencias para los cruzados, considerando que el volante argentino se perderá el Clásico Universitario.
En el complemento, Audax encontró el empate gracias a un penal cometido por Daniel González sobre Diego Coelho. César Pinares ejecutó desde los doce pasos y estableció el 1-1 a los 54 minutos, dejando nuevamente a Católica con la obligación de buscar respuestas.
Pero esas respuestas nunca llegaron desde el funcionamiento colectivo. Garnero movió sus piezas, intentó refrescar el ataque y terminó apostando por los impulsos individuales. Zampedri estuvo cerca de marcar el segundo y Cristián Cuevas también tuvo una ocasión sobre el final, pero fueron aproximaciones aisladas dentro de un equipo que careció de argumentos para desarmar el bloque defensivo visitante.
Los últimos minutos fueron de empuje y nada de fútbol. Pelotazos al área que buscaban un milagro cruzado para sumar una victoria importante. Asta-Buruaga sacó un derechazo que encontró las manos de Ahumada y así se terminó de apagar la ilusión de un equipo que simplemente juega horrible.
El empate resulta especialmente doloroso por el contexto. Católica venía de caer goleada ante Unión La Calera y necesitaba aprovechar este partido pendiente para recuperar terreno. En lugar de eso, sumó apenas un punto y llegó a 43 unidades, cinco menos que Universidad de Chile, que atraviesa un momento considerablemente más favorable.
La preocupación cruzada no pasa únicamente por los resultados. También por las sensaciones que transmite un equipo que, a estas alturas de la temporada, sigue sin encontrar mecanismos ofensivos consistentes y que parece quedarse sin respuestas cuando Zampedri no consigue resolver los problemas.
Y el calendario no ofrece tregua. Este domingo Universidad Católica recibirá precisamente a Universidad de Chile en el Claro Arena, en un duelo que puede marcar buena parte de la definición del Chile 2. Una victoria permitiría reducir la distancia a dos puntos, pero una derrota dejaría a los azules ocho unidades por encima. Para Garnero, el desafío no será solamente ganar el clásico: también tendrá que demostrar que su equipo es capaz de jugar a algo más que esperar una aparición salvadora de Fernando Zampedri.