River Plate tiene nombres, figuras y millones. Lo que no tiene son resultados. El equipo dirigido por Eduardo Coudet volvió a perder este sábado, esta vez por 1-0 ante Tigre, y profundizó una crisis que resulta todavía más difícil de explicar considerando la enorme inversión realizada por el club durante este mercado de pases.
El gol de Ignacio Russo a los 78 minutos, después de una pérdida de Aníbal Moreno, dejó al cuadro de Núñez hundido en el último lugar de la Zona B del Torneo Clausura. River no sólo ha perdido sus cuatro partidos del campeonato: tampoco ha sido capaz de marcar un solo gol.
La estadística es todavía más brutal al ampliar el registro. El equipo de Coudet acumula seis derrotas consecutivas en torneos organizados por la AFA, una racha histórica para un club que armó un plantel pensando justamente en volver a dominar el fútbol argentino y competir internacionalmente.
Y ahí aparece la gran contradicción. River desembolsó alrededor de 67 millones de dólares en nueve incorporaciones para este segundo semestre, en uno de los mercados más caros de su historia. Una fortuna que, por ahora, no encuentra ninguna respuesta dentro de la cancha.
La operación más importante fue la llegada de Thiago Almada, por quien River habría invertido US$23 millones para adquirir el 50% de su pase. También desembolsó US$15 millones por Ángel Correa, US$8,6 millones por Lucas Beltrán, US$6 millones por Mauro Arambarri y otros US$6 millones por Tobías Andrada.
A ellos se sumaron Francisco Ortega por US$5,8 millones, Rafael Santos Borré por US$2,5 millones, Giovanni González y Nicolás Otamendi, quien llegó con el pase en su poder. Una colección de nombres de jerarquía que contrasta violentamente con el presente deportivo del equipo.
Coudet tampoco encuentra respuestas. Frente a Tigre esperó hasta los últimos 15 minutos para comenzar a modificar seriamente el equipo y River volvió a mostrar los mismos problemas: escasa generación, pocas sociedades, dependencia de acciones individuales y una alarmante falta de gol.
La derrota deja además consecuencias que pueden comenzar a ser mucho más costosas que cualquier fichaje. River se aleja rápidamente en el Clausura y empieza a comprometer su ubicación en la tabla anual, una de las vías para clasificarse a la próxima Copa Libertadores.
El mercado fue de equipo grande. Los nombres son de selección y la inversión supera largamente lo que puede gastar prácticamente cualquier otro club del continente. Pero después de cuatro fechas, River está último, tiene cero puntos y todavía no convirtió.
US$67 millones después, el gigante de Núñez no consigue comprar ni siquiera un gol.