Albania, Arabia Saudita, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Catar, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Hungría, Indonesia, Israel, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Turquía, Uzbekistán, y Vietnam… ahora, la FIFA. Giani Infantino ha metido de cabeza al ente rector del fútbol mundial en el último invento de Donald Trump llamado Consejo de Paz (Board of Peace), una organización que, se supone, «promueve la estabilidad, restaurar un gobierno confiable y legítimo, y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por conflictos». Pero en verdad es un organismo paralelo al Consejo de Seguridad ONU con el fin de socavar el orden internacional en favor de los intereses de Estados Unidos.
El Board Of Peace ha tenido nula respuesta de las grandes potencias económicas y políticas del Mundo, sin que ninguno de los países líderes de la Comunidad Europea, ni el Brics, China, Rusia, Australia, Canadá o Japón, se haya sumado. Ni siquiera Italia, donde gobierna la aliada de Trump Giorgia Meloni, quiso hacerse parte. A lo más, las grandes potencias mundiales están como “observadoras”
La primera tarea del Board Of Peace ha sido un controvertido plan de reconstrucción de Gaza, inconsulto con la población palestina, que supone una inversión de cinco mil millones de dólares. Ayer en Washington DC se hizo la primera reunión del organismo, donde se vio a Milei y Orban cantando, y en ella la FIFA tuvo un destacado rol y emitió está comunicación oficial:
“La FIFA y el Consejo de Paz han firmado un histórico acuerdo de colaboración estratégica, concebido para recabar activamente inversiones de dirigentes e instituciones internacionales y potenciar la capacidad del fútbol, con el fin de ayudar en la recuperación, la estabilidad y el desarrollo a largo plazo de las regiones afectadas por conflictos.
El acuerdo, firmado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Yakir Gabay, miembro del Consejo Ejecutivo de Paz de Gaza, Nickolay Mladenov, de la Oficina del Alto Representante para Gaza y Ali Shaath, del Comité Nacional para la Administración de Gaza, establece un marco a largo plazo para construir un ecosistema futbolístico completo, que proporcione a Gaza (Palestina) infraestructuras de primera categorías, programas comunitarios estructurados y oportunidades económicas sostenibles”.
Más adelante en el texto la FIFA detalla cuáles son sus objetivos específicos con la participación es el Board of Peace:
“La primera fase de esta colaboración consistirá en un programa de recuperación integral para Gaza, que combina la reconstrucción física con la activación social y económica. El plan de infraestructuras incluye 50 minicampos de FIFA Arena ubicados en las proximidades de centros educativos y zonas residenciales, cinco campos de tamaño reglamentario en varios distritos, una moderna academia de la FIFA y un nuevo estadio nacional de 20 000 localidades”.
Este apoyo explícito a la política internacional de Donald Trump llega en un momento en que la realización del Mundial 2026 enfrenta algunos problemas importantes, como el atraso en las obras del Azteca, la baja venta de boletos en un número importante de partidos de la ronda inicial y la amenza de la ciudad de Boston de cancelar los partidos que se jueguen en el estadio de Foxboro si la FIFA no paga de su bolsillo los 7,8 millones de dólares que cuesta la seguridad en ese recinto para el torneo.