Universidad de Chile comenzó el mercado de fichajes con la promesa de potenciar el plantel para pelear el título en la segunda rueda. Sin embargo, a pocos días del cierre de la ventana de invierno, la realidad económica volvió a imponerse en el Centro Deportivo Azul. Los azules no salieron a buscar figuras ni realizaron grandes inversiones: otra vez tuvieron que conformarse con apuestas de bajo costo.
La llegada del defensor uruguayo Valentín Gauthier terminó por confirmar el complejo escenario financiero que atraviesa Azul Azul. El zaguero de Club León arribará a préstamo y, según diversas informaciones surgidas durante las negociaciones, era recién la tercera alternativa que manejaba la dirigencia para reforzar la defensa.
Los primeros nombres de la lista eran Paulo Díaz y Nicolás Díaz, dos futbolistas con mayor recorrido y experiencia. Sin embargo, ambos quedaron rápidamente fuera del alcance económico del club. En el caso del seleccionado chileno, su salario —cercano a los 90 mil dólares mensuales, además del costo de su fichaje— hacía imposible cualquier negociación para una dirigencia que hoy no está dispuesta ni puede romper la escala salarial del plantel.
La situación de Nicolás Díaz también refleja el presente de la U. El defensor de Xolos de Tijuana manifestó su disposición a regresar al fútbol chileno e incluso esperó durante varios días una respuesta definitiva desde el CDA. Hubo contactos con su entorno, pero nunca una oferta formal. El motivo, según personas ligadas a las conversaciones, fue simple: el club no tenía los recursos para avanzar en la operación. Finalmente, el zaguero decidió continuar su carrera en Alianza Lima.
No es un caso aislado. El gerente deportivo Manuel Mayo ya había anticipado semanas atrás que Universidad de Chile tendría que "ponerse creativa" para incorporar jugadores. Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Tanto Gonzalo Reyna como Valentín Gauthier llegaron mediante préstamos, una fórmula que permite reforzar el plantel sin realizar grandes desembolsos inmediatos.
La política de austeridad contrasta con las aspiraciones deportivas. Fernando Gago había solicitado completar los tres cupos disponibles para darle un salto de calidad al equipo, especialmente considerando que la U necesita una segunda rueda casi perfecta para descontar la amplia diferencia que la separa de Colo Colo en la lucha por el campeonato.
El problema es que, con un presupuesto restringido, las opciones de mercado se reducen drásticamente. La dirigencia termina privilegiando oportunidades de bajo costo por sobre futbolistas consolidados, apostando a que el rendimiento deportivo compense la falta de inversión.
La ilusión de un mercado ambicioso quedó atrás. La llegada de Gauthier, lejos de representar un golpe de autoridad, terminó evidenciando que Universidad de Chile volvió a enfrentarse con una realidad que ya se ha repetido en los últimos mercados: sin recursos para competir por los nombres que realmente pretende, Azul Azul vuelve a apostar por las alternativas más accesibles, esperando que la creatividad alcance donde la billetera no llega.