La eliminación de Universidad de Chile en la fase de grupos de la Copa de la Liga terminó por confirmar una realidad incómoda para el club: apenas comienza junio y ya son tres los objetivos que se fueron por la borda en una temporada que prometía mucho más.
El último golpe llegó este domingo. La U empató con Audax Italiano y quedó fuera de la Copa de la Liga luego de que Unión La Calera cumpliera con la tarea y derrotara a Deportes La Serena. Los azules cerraron el Grupo D en el tercer lugar con apenas ocho puntos, lejos de los 13 de los cementeros y los 11 de los itálicos.
Sin embargo, la historia de este fracaso no comenzó este fin de semana. El primer gran remezón ocurrió el 5 de marzo, cuando Palestino eliminó al equipo entonces dirigido por Paqui Meneghini de la Copa Sudamericana. Aquella derrota por 2-1 no sólo dejó a la U fuera de competencia internacional, sino que también significó perder una importante fuente de ingresos. La ausencia de copas internacionales para 2027 representa cerca de dos millones de dólares menos en ingresos potenciales para la institución.
La campaña en el Campeonato Nacional tampoco entrega demasiados argumentos para el optimismo. Tras 13 fechas, Universidad de Chile acumula 20 puntos y ocupa el noveno lugar de la tabla. El líder Colo Colo suma 33 unidades. Aunque los azules tienen un partido pendiente frente a O'Higgins, la diferencia podría reducirse sólo a diez puntos, una distancia igualmente considerable para un equipo que se armó con la expectativa de pelear arriba.
En ese contexto, la eliminación de la Copa de la Liga aparece como otro síntoma de una temporada que se ha ido desmoronando con el paso de las semanas. El equipo ha mostrado irregularidad, dificultades para sostener rendimientos y una preocupante incapacidad para transformar sus objetivos en resultados concretos.
Tras el partido, Fernando Gago intentó poner paños fríos al momento que vive el equipo. “La autocrítica está siempre, tanto cuando ganamos como cuando perdemos. Incluso en partidos donde conseguimos triunfos amplios, siento que no generamos tantas situaciones como pretendo. Tenemos que construir una identidad de juego, compromiso dentro del campo y resultados”, aseguró el entrenador argentino.
El técnico también abordó el escenario de presión que rodea al club y descartó buscar excusas. “La presión siempre existe en el fútbol y en esta institución tiene que existir. Tenemos que tener ganas de ganar constantemente. La única solución es seguir trabajando”, sostuvo.
El problema para la U es que el calendario avanza más rápido que las explicaciones. Eliminada de la Sudamericana, fuera de la Copa de la Liga y a una distancia considerable de la cima del torneo nacional, el equipo comienza a mirar el segundo semestre con la obligación de evitar que una temporada decepcionante termine transformándose en un fracaso total.