Unión Española no solo lamentó la derrota ante Deportes Recoleta, sino que cerró la jornada con una profunda indignación hacia el arbitraje de Nicolás Pozo. En el camarín hispano la sensación fue transversal: hubo jugadas determinantes que, a su juicio, no fueron sancionadas correctamente y terminaron marcando el rumbo del encuentro.
El reclamo más explícito llegó desde Pablo Aránguiz, quien no dudó en calificar como penal una acción clave en el área rival. “Lo vi a 80 metros y era penal”, lanzó el volante, cuestionando directamente la decisión del juez principal y dejando en evidencia la incredulidad del plantel.
A esas palabras se sumó Patricio Rubio, uno de los jugadores más activos del partido, quien también apuntó contra el criterio arbitral de Pozo. El delantero fue claro al señalar que las decisiones terminaron afectando el desarrollo del juego.
“Son detalles que te marcan el partido”, expresó Rubio tras el pitazo final. Luego profundizó en su crítica: “Hubo jugadas que te van condicionando y después cuesta revertirlo”.
En Unión Española el malestar no se limita a este partido. Al interior del equipo consideran que este tipo de cobros se viene repitiendo y que la falta de uniformidad en los criterios arbitrales está impactando directamente en sus resultados.
La caída ante Recoleta dejó más que un resultado adverso. Instaló un nuevo foco de tensión en torno al arbitraje, con Nicolás Pozo en el centro de las críticas y un plantel que ya no esconde su frustración.