Países Bajos necesitaba una respuesta tras el empate en su estreno y la entregó de manera contundente. El equipo de Ronald Koeman mostró su mejor versión para imponerse por un categórico 5-1 a Suecia en el NRG Stadium de Houston, en una actuación que recordó a las mejores versiones de la histórica "Naranja Mecánica".
El partido prácticamente se rompió desde el inicio. Apenas a los cinco minutos, Brian Brobbey aprovechó un pase al espacio para abrir la cuenta y encender a los neerlandeses. Lejos de conformarse, la Oranje mantuvo una presión asfixiante y volvió a golpear a los 16', cuando el propio Brobbey firmó su doblete tras una gran asistencia de Denzel Dumfries. Suecia intentó reaccionar, pero cada pérdida terminaba transformándose en una amenaza rival.
La segunda mitad fue un monólogo. Dumfries volvió a ser decisivo en ataque y Cody Gakpo apareció dos veces para ampliar la diferencia. El delantero del Liverpool marcó el tercero y luego el cuarto, aprovechando los espacios que dejaba una selección sueca completamente desordenada. Aunque Anthony Elanga logró descontar con una veloz corrida a la espalda de la defensa, el tanto solo maquilló una jornada muy complicada para los dirigidos por Graham Potter.
La guinda llegó sobre el final con Crysencio Summerville, que selló la "manita" en los descuentos para coronar una actuación ofensiva brillante. Más allá del marcador, el resultado reflejó la superioridad neerlandesa en los momentos clave del encuentro, con una eficacia demoledora frente al arco rival.
Paradójicamente, las estadísticas muestran un duelo más equilibrado de lo que indica el marcador. Suecia remató más veces (15 contra 10) y tuvo la misma cantidad de disparos al arco que su rival, pero se encontró repetidamente con las intervenciones de Bart Verbruggen. Países Bajos, en cambio, convirtió casi cada ocasión clara que generó y castigó cada error defensivo sueco.
Con esta goleada, Países Bajos no solo suma tres puntos fundamentales en el Grupo F. También envía un mensaje al resto de los candidatos: cuando sus atacantes encuentran espacios y su mediocampo funciona al ritmo de De Jong, la Oranje vuelve a parecerse a esa selección capaz de ilusionar con algo grande en Estados Unidos.