Con un 4-1 categórico México le demostró a Chile que el fútbol está por sobre las métricas y que un trabajo bien realizado se ve en la cancha. Nicolás Córdova no estuvo a la altura en una derrota apabullante.

Crónica de una muerte anunciada, un final extremadamente predecible para un equipo que nunca apareció en el torneo. La selección Mexicana arrolló a Chile 4-1, pero también más allá del marcador, sino que desde el juego. De un lado un equipo aceitado, trabajado y con un ataque centrado en la movilidad de sus jugadores y el hallazgo de los espacios por las bandas. En la otra esquina los dirigidos de Córdova sin que se les caiga una idea, buscando al pelotazo algún milagro que nunca llegó.
Así fue durante todo el primer tiempo que los aztecas pusieron mano a mano a sus laterales volantes contra una sobrepasada zaga chilena. En una de las tantas veces que el extremo derecho Alexei Domínguez recibió solo y con mucho espacio habilitó a Gilberto Mora que con una genialidad encontró solo a a Tahiel Jiménez. 26 minutos y con el 1-0 inscrito en el marcador parecía historia acabada.
Pero el equipo de un perdido Nicolás Córdova siguió con vida por la impericia mexicana. El segundo tiempo arrancó con algo más de actitud, quizás los manotazos de un ahogado que no quiere hundirse. Pasajes de entusiasmo que se apagaron a los 67’ cuando Íker Fimbres derrotó a Sebastián Mella con un lindo derechazo. Ahí murió la esperanza nacional.
Aunque para cerrar unos de los episodios más humillantes de La Roja en los mundiales faltaba aún más. El Tri no bajó nunca una intensidad demasiado alta para la pobrísima escuadra nacional y a los 80’ Hugo Camberos anotó casi sin querer y ante una mirada desconcertada de una selección que bajó los brazos. Y a los 88’ el propio Camberos le bajó el martillo mundialista a Chile. Juan Francisco Rossel se encontró con el arco para marcar un descuento anecdótico.
Los últimos 5 minutos fueron de pifias, murmullos y cánticos en contra de Nicolás Córdova pidiendo su salida de un público que es lo único destacable de un día tristísimo. Chile se despide con 3 derrotas en 4 partidos y apenas con un triunfo agónico ante una débil Nueva Zelanda en su estreno. El resto son estadísticas que poco importan y que ponen en tela de juicio la continuidad de Córdova al mando de las selecciones menores.